No me di cuenta en el momento en que la raka me sacó a Miguel Angel del estuche. Dice una descerebrada niña Nunes.
Dice haberlos pillado chanchito en la cocina “haciendo chocolate para su madrina”
El vestido levantado como cortina metálica sonaba más que ring de cuatro perillas y cama de esas de lana de oveja pura, no como estas de hoy que son de resortes rellenas con algodón, y para ser serios, vaya a saber uno si es algodón o no.
El bueno de miguelote todo de manoteos, la muchacha que se hizo la lesa con un Luis XV de allá de Coltauco poh iñor, estirada a como se podía en una mesa que se usaba como tabla de cortar carne, las patas flacas de la ex miss Chile se movían como mástil sin bandera en la ventolera que armaba miguelito. El muchachón hecho un clavelito con su cara de papa con un ojo, en movimiento andante, minueto, sexteto y tetas mordidas, hasta el consabido lento lentísimo finale.
Ahora el vestido usado en una sesión a lo repollo, forma parte de la colección del turco Jorge Yarur y su museo de la moda.
Dicen que el museo tendrá próximamente salas mostrando camas, sofas, letrinas, postes y de un cuantuay usados por las bellas de TV cuyo costo y uso de pesa en oro puro y culos del año que pidan.
Habrá una sala especial sólo para mostrar un zeppelin de una niña muy gorda hija de un magnate franciscano.
Eduardo, un abrazo fortísimo para vos. Que tu fin de semana sea tranquilo en compañia de un excelente libro.
Besos y muchos recuerdos.