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ALLÁ EN EL HORNO SE VAN A ENCONTRAR

Ricardo Claro y Augusto Pinochet

Hombre que agregó a sus riquezas los derechos de autor de Pablo Neruda a través de su empresa Cristalerías Chile. Fernando Paulsen, en Chilevisión, junto con entregar el pésame a "trabajadores" del canal Mega y a la esposa de Claro, dijo que cuando el trabajaba en la Revista Análisis, Claro "expresó mucha preocupación por la situación de derechos humanos en Chile". No hizo ninguna referencia a su apoyo activo y explícto a la Dictadura , ni menos aludir al juicio perdido con el diario La Nación.
Ese es el periodismo de hoy, con amnesia y memoria relativa.

El cristiano señor Paulsen olvida que otro cristiano, el Claro Valdés, puso a disposición de los militares dos barcos de su propiedad para ser usados como centros de detención y tortura. Se indica que en el Maipo se trasladó a 380 detenidos desde Valparaíso hasta Pisagua muchos de los cuales perdieron la vida y lanzados al mar, mientras en el Lebu se instaló una cárcel y centro de tortura flotante que mantuvo a más de dos mil personas en sus literas y bodegas.

Delator desde su juventud

Denunció a las autoridades policiales a un grupo de sus compañeros estudiantes de derecho que militaban en el Partido Comunista, estar infringiendo la ley (ley de defensa de la democracia impuesta por el bailarín de zamba González Videla). Delató a sus propios compañeros de estudios: su propósito era que fueran a parar a la cárcel o a un campo de concentración. Finalmente no pasó nada, porque el gobierno de entonces no era tan torpe como para entrar a la Universidad a detener a unos chicos ingenuos y bastante inofensivos.

Este “pecado de juventud” fue un digno comienzo para su trayectoria posterior. Al respecto sé lo que sabe todo el mundo: que Claro se convirtió en un exitoso empresario, dueño, entre otras cosas, de la Compañía Sudamericana de Vapores. Y que en los comienzos de la dictadura, muchos prisioneros políticos detenidos en Valparaíso y lugares cercanos fueron llevados a barcos convertidos en centros de detención y tortura. Todo esto se encuentra documentado en el Informe Valech, una comisión de prestigio e independencia incuestionables, que investigó las detenciones y torturas y entregó su informe en 2004. Los datos de los barcos de Ricardo Claro se encuentran en las páginas 356, 365 y 366 de ese documento.

La Presidenta y su acompañante

Un bacalao de las dimensiones de Claro Valdés acompañó a la socialista Bachelet a México. En cuanto a la presencia de Ricardo Claro en dicha comitiva, cabe recordar que este tenebroso personaje fue uno de los asesores más cercanos a Pinochet según demuestra el Memorándum de Conversación traducida hace algún tiempo, y que aquí incluímos. Es simplemente increíble que la gente de Bachelet haya avalado la participación de este sujeto en la comitiva oficial porque de seguro que la Presidenta misma no tiene idea de quién se trata. Cuando era Ministra de Defensa, tampoco sabía que Tejas Verdes hubiera sido usado como centro de detención y tortura.... Qué cándida, ingenuidad de la Eréndida.

Memorándum de Conversación

Documento desclasificado por el Departamento de Estado. Fecha: 8 de junio de 1976. Hora: 12, mediodía. Lugar: Santiago, Chile (Oficina del Presidente Pinochet).

Participantes:

CHILE: Augusto Pinochet, Presidente; Patricio Carvajal, ministro de Exteriores; Manuel Trucco, embajador en Estados Unidos; Ricardo Claro Valdés*, coordinador de la conferencia de la OEA por el Gobierno chileno.

ESTADOS UNIDOS: Henry Kissinger, Secretario de Estado; William D. Rogers, Subsecretario para Asuntos Interamericanos; Anthony Hervas, intérprete.

nexos de Claro con Pinochet

La visita que el fallecido empresario dueño de Mega y la Compañía Sudamericana de Vapores, Ricardo Claro Valdés, hizo al ex dictador Augusto Pinochet durante su detención en Londres es fiel reflejo de su cercanía con la dictadura que gobernó Chile desde 1973.

De hecho, el 12 de septiembre de 1973, un día después del Golpe de Estado cuando aún humeaba el Palacio de La Moneda y partía la represión que asesinó o desapareció a casi 3 mil personas, ya ocupaba un puesto en ese gobierno de facto.

Se integró como asesor del canciller, contraalmirante Ismael Huerta, a quien luego acompañó a Washington en lo que sería la primera intervención del régimen ante la Asamblea de la ONU: Su misión: conseguir recursos económicos.

En 1976, ejerció como coordinador general de la sexta asamblea de OEA en Santiago, en que encabezó la gestión del pinochetismo para apaciguar el debate de las violaciones de los derechos humanos.

En la ocasión, el entonces presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, Jaime Castillo Velasco, y Andrés Zaldívar se las ingeniaron para hacer llegar a los delegados algunos documentos que denunciaban las muertes, desapariciones y torturas.

Ricardo Claro, que por entonces comenzaba a amasar su fortuna hasta llegar a ser uno de los empresarios más ricos de Chile, acusó de traidores a estos dirigentes y el régimen dispuso la expulsión de Castillo y la prohibición de ingreso de Zaldívar

Claro también estuvo presente en la reunión que Pinochet sostuvo con Henry Kissinger, entonces secretario de Estados de Estados Unidos, que representó a la Casa Blanca en las gestiones para derrocar a Salvador Allende y en otras intervenciones en América Latina.

A Claro también se le ha vinculado en la detención y desaparición de un grupo de trabajadores de Elecmetal, empresa de su propiedad, lo que, entre otros, afirma Mario Fernández, hermano de dos de las víctimas.

El ex trabajador de esa compañía aseguró que él mismo presenció cómo ellos fueron citados a la oficina de la gerencia por el interventor militar Patricio Altamirano, el gerente Gustavo Ross y el director, Fernán Gazmuri, para ser entregados a Carabineros.

El 23 de septiembre de este año, se notificó de la derrota que sufrió en el juicio que había iniciado en contra un diario de circulación nacional por su inclusión en el reportaje publicado en 2004 bajo el título "La cara civil de la tortura: los top ten".

Claro fue uno de los diez civiles con que se ejemplificó periodísticamente el soporte comunicacional, jurídico y político que tuvo el régimen militar para violar sistemáticamente los derechos humanos en Chile.

Pese a que a su favor, en defensa del "daño moral sufrido", declararon el presidente del Senado, Adolfo Zaldívar, el senador Fernando Flores y el presidente del Tribunal Constitucional, Juan Colombo Campbell, el fallo le fue adverso.

En la resolución, el tribunal estableció que Claro "no ha controvertido las afirmaciones" referidas a su persona, que dicen relación a su apoyo e integración al gobierno militar desde el mismo 12 de septiembre de 1973.

Estos son algunos de los tantos aspectos biográficos del ultra conservador Ricardo Claro Váldes que en paz no descanse.