1920-1940

SED Y HUMO

El humo de tu humo humedece las calles
de mi viejo soco poblado de tiendas,
por las astillas de tus cristales
abren sus alas de colores pañuelos de seda
de Igur, el damasco de tu piel
recoge en sus laberintos mis sueños.
Una urdimbre de movimientos abre
los ojos de piedra de un lagarto seco
que esperó toda la vida una gota de agua
hasta que tus manantiales vaciaron su vino.
Sigue, sigue, mi beduina, que respiro en tu tos
el tabaco de soledad y miel
aspirando peligrosamente el centelleo
agotado de mis pulmones.
Eres un trago interminable mi blanca serpiente amada,
mi diosa kunza, mi atacameña sin ser de Atacama,
bebo y bebo en tu kero hundiéndome en las dunas

INCIENSO DE PASADO

Sangró el ideograma sueños al acorde
de esos tangos que daban vueltas
en la pista desde dónde veíamos
unas aves blancas que hedían a incienso y pasado.
La sangre era bordada en una máquina
singer, parpadeando bermellones frutas
colgadas en el cielo blanco que se extendía
en la mesa familiar, misma donde busqué poseerte.
Alabada sea tu voz de caprichoso jardín,
estallándome en los sesos ese trago de dulzura
que se abre cual enredadera desde tus poros
para respirar el huracán, relámpago y lluvia en la cúpula lujuriosa.
Mujer fulgurante, loca, loca,
jugando en las sábanas con ese incitante
traje de desnudes, atraído yo por tus costillas
y pellejo hermoso, agarrado a la médula de tus huesos vertebrales
bebiendo en tus pezones el vino que me embriaga.
Cierras el silencioso cristal de tus ojos
llevándome a tu interior

IMAGINARIO

Nunca estuvimos vestidos en la llegada,

cuando un corte quebró el puente que
nos unió a la raíz,
atravezamos la intemperie temblando
indefensos, convulsos de llanto.
Desnudos lanzamos nuestro primer grito.
Ahora, solo en piel con piel, estamos en esta pieza
llena de ritos de colores suaves
como terciopelo de polvo y luna.
Solos, se enarbola el zumbido de la serpiente
silbando al fondo de la rosa
roja sangrante y frutal, latiente de aire,
vida y fuego, a la velocidad de tu pelo suelto
que ondula como enigma de olas marinas
en mis dedos.
Se terminó el mundo tormentoso
y danzan su ballet glorioso dos aves a la orilla del mar.
Las olas dejan en la arena
su depósito de espumas,
nosotros soltamos por nuestro torrente
el salvaje animal de los deseos.