EL LIBRO DE LAS POETAS DORMIDAS

POETAS DORMIDAS

Recuerdo un rostro, un poema en la lluvia,

fue cuando quise crecer

para iniciar la búsqueda, llegar hasta ti,

inclinarme.

Nadie te quiere conocer, saber de tu paso,

estabas atestada de hollín...

Tristezas formaron montañas.

Vagabundo, desolado,

he persistido buscando tus huellas...

Y ahora el agua cae

esgrimiendo retratos, castillos

y muñecas de cartón...

Jóvenes sueños tropezando.

Cerca del subsuelo reanudo este andar,

este bucear, con la esperanza

de dar a conocer tus pasos...

De las páginas -aunque amarillas, casi muertas-

brotan esencias, sueños, paisajes,

están entre nosotros en este siglo vacilante,

diciéndonos: aquí estoy, sentid mi aroma,

con vosotros estoy para siempre...

TADEA GARCÍA DE LA HUERTA

(1755 - 1827)

Iniciadora

del gran bosque femenino,

madre de centenas de árboles.

Si hoy pudieras materializarte

habría regocijo en tus ojos

al ver tantas poetas

en el camino de profunda transparencia,

alzando antorchas imperecederas,

uniendo cielo y tierra

dentro de un dedal...

Tus versos:

aromas que el viento nos trae

desde infinitas distancias...

MERCEDES MARÍN DEL SOLAR

(1804 - 1886)

En tu canto palpitan espigas,

amaneceres únicos,

caminares translúcidos...

Tristeza, bondad,

se unen en tu verbo

al labrar estrofas de hondas sensaciones.

La poesía

te muestra como una reina.

Y eso eres,

gladiadora desenderos plateados...

ROSARIO ORREGO DE URIBE

(1834 - 1879)

Uno de los primeros ángeles de la poesía.

Tu cantar,

una puerta hacia un panorama

de dulces lejanías,

donde el espíritu

alza sus mayores clarinadas.

A través del tiempo

fuegos azules te iluminan, Rosario...

QUITERIA VARAS MARÍN

(1838 - 1886)

Hasta los álamos se mojaron en llanto

en tu marcha hacia el olvidario.

Tus versos

suenan como músicas

de otras esferas.

Tenías

el acento de la montaña.

Y el clamor

de las lluvias amigas.

OLGA ACEVEDO

(1875 - 1974)

Aún están cayendo zafiros

en las mágicas aguas de tu canto.

Tu misión de transparencias,

sinfónico sembradío

imposible de igualar:

toda la belleza de tu amor...

En tus versos

hay perfumes, esencias, sonidos

de ignotas constelaciones...

Niños de vidrio juegan en la superficie...

LAURA BUSTOS
(1884 - 1897)

Dulce destello de la poesía.

En el árbol más bello

encontraré tu faz...

Tus trece años

son fanales...

El alma

de tu amado San Carlos

se ilumina

con tus ojos infinitos...

GABRIELA MISTRAL

(1889 - 1957)

Forjadora de simientes,

espigadora de sueños.

Grande.

Verdadera.

Dulce.

Al mundo tus adorados destellos,

soberana.

Espejo de agua pura

donde nuevas generaciones

se lavan el alma...

Espíritu

elegido por la gracia de los cielos.

Como las sequoias

vivirás miles de años...
Niños universales

(de colores)

entonan tus nacimientos...