Confieso que me ha costado bastante mostrar este poema que hace
unos
tres años escribió mi amigo y gran poeta José
Miguel Vicuña. No es por vanidad que ahora lo presento: si no
lo hago ahora que aún estoy acá, después nadie
lo hará, y se perderá para siempre. Es lo que pasa con
la gran mayoría de los poetas: mueren y se acaba todo. Nadie
se preocupa por las obras inéditas que deja y estas terminan
en la basura...

SALUTACION A CARLOS ORDENES PINCHEIRA

por JOSÉ MIGUEL VICUÑA

Un caballero de la poesía

más que un infante, más que un rey,

va solitario por los caminos

haciendo el bien, y dándole fe,

como los santos de viejos tiempos,

a un mundo triste que no lo ve,

pero él es dueño de las montañas

y de jardines de sabia miel:

su voz entera nos alimenta,

la primavera viene con él.

Las Condes, 2003

Agradeceré se respete el espacio entre versos que el mismo
poeta diagramó.

Carlos Ordenes Pincheira

PARA QUE LOS PEZONES DE LAS DAMAS NO SE PUSIERAN FEOS......

(andares... sólo andares)

"MADRE, si tienes más leche de la que necesitas,
acuérdate que hay otros niños que carecen de ella. El
Lactario del Hospital Luis Calvo Mackenna, ubicado en Antonio Varas
258, barrio Providencia, necesita leche humana; paga $ 35-litro, da
locomoción, desayuno y almuerzo, atención médica
para madre y el niño. Premios. Se atiende diariamente de 9 a
12. (Extractado de una revista (Margarita) 14 setiembre de 1944 "...

Así eran los tiempos, antes y después, cuando
naciste, amada Juanita Ordenes Pincheira, la leche que te pertenía
era vendida por nuestra madre para "parar la olla", para
darle al hervor un sonido doloroso...
Talvez por eso enfermaste y
no hubo medicina para ti porque eras una niñita sin
protección; no hubo compasión para tu cuerpo pequeño
y raquítico.

Yo no tuve la dicha de estar contigo mirando las doradas gacelas
en el cielo de los atardeceres...
Yo te habría cuidado,
hermanita, habría buscado la manera de coger espigas para
seguir el camino. Te habría ayudado, aunque yo nací
seis años después de tu muerte, aún no cumplías
dos años cuando la miseria, el abandono y la falta de
alimentos te arrojaron de la vida. Hoy tendrías
76 años
y te amaría como a mis dos otras hermanas.

Habría cogido con mis manos pequeñas el rocío
de entre los yuyos y te aseguro que no te habrías muerto.
Cuando a los 9 años entrè al hospital enfermo de
tuberculosis, pensé que me iría igual que tú...

Qué pena, Juanita Linda que te hayas ido antes de que yo
naciera...El hambre, la miseria, la falta de tu leche, aumentaba la
desesperación de los adultos que no tenían trabajo ni
dinero...

Yo te habría cuidado, hermanita... ah, qué dolor no
haberme ido yo en tu lugar...

Carlos Ordenes Pincheira