MURIO

Ayer murió Rosa Molina, la indígena toba que se convirtió en símbolo de la marginación social de su pueblo. Murió en La Plata, donde había sido llevada hace diez días para tratar de salvar su cuerpo, de apenas 24 kilos, que ya no resistía. Murió, rodeada de familiares, de un paro cardíaco por las muchas complicaciones de su cuadro de desnutrición. Tenía 56 años y con ella son quince los indígenas tobas que mueren de hambre en los últimos meses.