LOS YA FAMOSOS TALLERES DE POESIA
Los poetas no se hacen, eso era bastante claro en mi adolescencia,y uno escribía porque algo de profunda magia empujaba hacia adelante. Por esa misma causa los poetas no eran tan mal mirados como ahora. La gen te sabía que los poetas como que venìan de otro planeta, trayendo a cuestas un cofre de matices alucinantes.
En las reuniones familiares o tan familiares si entre ellos había un poeta, se le pedía que leyera un poema. Y la gente, culta o no, escuchaba con cierta admiración esos versos que mucha veces no descifraban, pero mostraban comprensión y aplaudían con una sinceridad que hoy no existe...

¿Por qué? Porque se perdió el encanto, dejaron de sonar las campanitas del crepúsculo y los verdaderos poetas vemos impotentes el asesinato de la poesía. En la misma SECH he leído cosas como estas: "tal vez en usted hay un poeta dormido. Inscrìbase en el taller X. Y usted mañana será sin duda un poeta".
Y los lectores reales de poesía, se quedaban mirando, meditando, y , con el dinero en la mano, "me voy a hacer poeta". Y esto sucedió y sucede en todas partes. La fiebre por los talleres se parece a la del oro en California. Todos hacen talleres, hasta el que ayer recién entraba a un taller para "hacerse poeta" ya tiene su propio taller y vende muy bien la pomada. Negocio redondo. Y qué clase de "poesía" es la que "fabrican" estos egresados? El 99 por ciento no sabe ni donde está parado. Y comenzó entonces a proliferar una de libros, ¡ay madre de cxualquier Dios! y cada mamarracho increíble. La señora no sabía ni sabe nada del
verdadero significado de lo que pregona, pero, cuidado, señor, cuidado, mire que esta señora es "pueta" y como tiene sus dinerillos puede darse el lujo de invitar a almorzar a su propia casa al mandamás se supone de los poetas chilenos. Entonces la mencionada "pueta" lanza un libro de "puesìa" e invita a medio mundo con tarjetas de lujo, pues.
¿Pero qué
te crees hombre que sólo tú eres poeta... Eso que tú has nacido poeta y yo no, me importa un corcho, eh?
Y el país sigue produciendo papel para que se pierda lastimosamente con porquerías que no valen nada, es decir, vale muchísimo más el papel que las mamarracherìas... puesta allí...
Pero adónde vamos con este larguísimo desfile de figurones y mediocres que hacen tanto daño a la poesía. Pero, caramba, si sólo falta que se haga una feria de talleres de poesía donde también tengan cabida los burros, los jamelgos y las pulgas, siempre que lleven dinerillo, pues. De lo contrario, no será poeta el tío ese.
Y sigue rodando la carreta de los talleristas ofreciendo a voz en cuello la posibilidad de "fabricar" puetas a cualquier precio.
Estamos embarrados hasta el cuello con esta lepra comercial. Y se sigue perdiendo muchísimo papel en el país... Incluso, algunas ya se creen a la altura de Gabriela Mistral porque escriben de la escoba, el sartén y la olla hirviendo.
Y vaya si es cosa de tiempo para que después vayan por las calles voceando "se hacen poeta a 200 pesos la clase". Y si algún despistado le pregunta por qué tan barato. El fabricante le responderá: "Hombre, hay mucha, pero mucha competencia..."
Salud por los verdaderos poetas, por aquellos que van por la vida sin hacer ruido, sin recibir laureles, pero llevando en su alforja un inmenso tesoro que nadie en el mundo le puede arrebatar.