AQUI ESCRIBE CARLOS ORDENES PINCHEIRA
ENMUDECIO EL GRAN POETA JOSE MIGUEL VICUÑA...
El firmamento lloraba cuando nuestro gran poeta partió hacia las regiones dulces del silencio. Pero lloraba por nosotros que ya no tendriamos su cálida, afable, solidaridad.
Amigo maravilloso, poeta extraordinario, cuya obra es una de las mejores de todos los tiempos, sin duda alguna, de gran profundidad, visionaria, maciza.
Cerebro y corazón amalgamados, propio de un alma grande.
Obra poética digna de todo elogio que, para variar, no fue reconocida con el Premio Nacional, merecido desde muchos años atrás. Nunca fue del gusto de los mamarrachos que jugaban (y juegan (a ser entendidos como jurado), fueron y son los césares de cartón, los que siempre apuntaron con sus inmundos dedos hacia abajo...
Muchos de ellos ya son polvo, pero polvo amarillento, son nada mas y nada menos que minusculas porciones excrementales... Y tambien lo serán los actuales, pues, son sordos, ciegos y mudos, como los anteriores...
Asi, de manera sucia y cobarde fueron ignorados la gran Eliana Navarro, su amada esposa, y nuestro enorme poeta Jose Miguel Vicuña...
Si, amaneció mojada en pena la mañana, pero antes que sus restos mortales fuesen sepultados, la Naturaleza esbozo una frutal sonrisa porque recibia a uno de sus hijos mejores...
En lo personal, tiendo a pensar en un mundo espiritual, en una materia sutil, y me gusta creerlo y sentir que en una esquina arrebolada y orlada de flores, la dulce Eliana está
esperando a su poeta y juntos irán por rutas de ensueño bendecidos por un amor inmenso...
Puede que esté un tanto triste porque ya no los veré, aunque confío en que nos reuniremos en esas célicas mansiones para seguir viviendo en poesía.
Doy gracias a la naturaleza por haber tenido el privilegio de haber sido amigo de los dos seres mas bellos que he conocido en este caminar...

Carlos Ordenes Pincheira dijo
OTRA GRAN POETA SE HA IDO...
Ana Patricia Caruti Ampuero era una poeta extraordinaria, de verso profundo, tallado con una destreza increíble, celosa de la palabra, la cuidaba,
con toda su energìa creadora. Estaba llamada a dar mucho que hablar andan
do el tiempo, eso sì, no en esta era tan maldita donde sòlo prevalecen los tan
famosos "pitutos" y se van pasando la pelota unos a otros, pero siempre dentro de un círculo muy estrecho y muy cerrado...
Como persona era, también, extraordinaria: alegre, optimista, grata de es
cuchar sus palabras tan llenas de amistad, esa amistad que tanto nos cuesta encontrar, esa amistad que es más grande y duradera que ese sen
timiento llamado amor... Es cierto que como éste, también es un invento nuestro, pero al parecer algunos tenemos más fuerza que otros para inventar ambas sensaciones... La Caruti -como yo le decía- era solidaria y su manera de ver y sentir la vida nos contagiaba a todos...
Un día la llamé por teléfono (hacía semanas que no aparecía por la SECH)
y me contestó con la voz un tanto apagada, me siento mal, algo me está pasando... Además, hace ya tiempo que estaba con deseos de no ir màs a la SECH porque he visto un despelote descomunal... Tù insistencia en que
aparezca por allá creo que va a ganar. Primero tengo que hacerme algunos exàmenes y, si no es gran cosa, allá nos veremos...
Llamé dos semanas después y supe que estaba internada en el hospital militar... La fui a ver. Se veía casi bien, faltaban ciertos exámenes más concretos y hondos... A la tercera vez que fui al hospital, su rostro ya no era el mismo. Me dijo que se iba a morir. Le manifesté que eso no sucedería
y que yo sería el primero en irse...Entonces dijo lo siguiente:
-Me voy a morir, Carlos, antes que tú Y estoy segura de eso, aunque aún faltan exámenes... Te hago una apuesta: si muero antes, me dedicas la antología de mujeres...
No con muchos deseos le dije bueno. La fui a ver unas tres veces más. No
podía estar cómoda en ninguna posiciòn. Era mortificante verla moverse de un lado otro con una desesperación terrible...
Recién vine a entender que nuestra querida amiga, nuestra gran poeta, es
taba cerca, muy cerca ya de la muerte... Así sucedió. En la SECH se le rindió un homenaje, y junto a su ataúd -después de llorar- le leì a ella, a mi amiga, este poema escrito al día siguiente de su partida:
ANA PATRICIA CARUTI AMPUERO
(1944 - 2006)
Cierta rara niebla
se extiende en tristeza: se ha apagado
unaámpara inefable,
esa voz
que hablaba de hipocampos y
aldeas azules
donde ciervos de plata
pastaban al amanecer...
Magia de tu alma en cantos adormecida.
La tarde cae envuelta
en manto de palomas grises.
En vano el viento preguntará en las esquinas
por la pastora de musicales rebaños.
Para nuestra humilde felicidad,
alcanzaste
a pulir decenas de piedras preciosas...
Amiga,
hermana del àrbol y el trino,
estaremos pronto contigo
bebiendo mariposas y
sembrando estrellas en los diáfanos caminos...
Este fue mi homenaje a una enorme poeta nuestra y hoy lo entrego a quien quiera leerlo. Sería lindo -pienso- que alguna editorial tuviese una idea genial, de esas ideas que nunca tienen, y publicara su obra completa
para ser difundida a los cuatro vientos. Ya sè que esto es soñar. He venido a mostrar las heridas de los pueblos y también a valorar los teso
ros de la naturaleza. Y uno de esos tesoros es precisamente la poesía de
Ana Patricia Caruti Ampuero...
La antología poética femenina "El Libro de la Lluvia" està dedicada a ella...
Carlos Ordenes Pincheira
27 Agosto 2007 | 02:31 AM