POEMAS DEL MONSTRUO DE LA LAGUNA VERDE
(publicado por Editorial Génesis de Ricardo Navia, mayo - 2003)
NUBARRÓN
Persistentes roces del agua tornaron lamentable mi aspecto:
no será posible
que una sirena me ame:
feo como nubarrón, raro, verde,
brazos y piernas lucen escamas esmeraldas.
Son los años -gimen abedules, arrojando millones de semillas
que no germinarán. "Pasaron
como vientos veloces
dejando apenas una sombra, sin alero..."
Cuando a mis aguas se acercan niños, no huyen
al ver mi cara de monstruo triste,
no reparan
en mis vestiduras algámicas...Mañana -ya adultos-
desconocerán mi color,
quizás me lancen guijarros o espinas de olor adiós.
Desde cualquier orilla
me aman cormoranes, petreles, albatros. Les doy a beber
mi corazón de aguas cósmicas,
intercambiamos aires de paz, derramo en sus plumajes
celestes hojaredas...
En aquella isla, en mitad del agua, descanso, sueño por las noches
con una casa en las nubes y
una compañera de oceánica piel
que me entrega caracolas, pedazos de tarde anaranjada
o dedales de sol
para calentar los pasos
cuando marcho hacia otros pueblos
en busca de una palabra. Feroces simulacros de hombre
me acorralan,
ponen sobre mis ojos agujas, escorpiones, destrozan
las algas que me cubren y
son apacibles, grises,
cuando de mi cara
cae la sangre como un agua repentina...
Molesta mi transparencia:
he ahí el rencor, desahogan sus furias maltratándome.
Blancos, amarillos, negros, verdes,
son todos iguales en el momento de trizar amistades,
fabrican zancadillas,
sus dientes se alargan en ferocidades...
Entre saladas ventiscas
retorno a mi laguna donde caben todos los cielos y
me consuela saber que aun soy...
ENTRE LOCURAS
He aquí la romería de los santos culpables bajo la rubia mirada
del animal de fuego;
llora la escoria,
gime el viento sobre rocosos cadáveres. La tarde
tiene un temblor
de mujer germinada al son de las turbinas...
¡Dónde se escurrieron
los gusanillos de cobre
que horadaban tus horizontes? Canta, modula
la canción de aquellos escribas, asesinos de los pasos de cristal,
espántate
con los alaridos
que rebotan en los roquedales y
vuelven a ti como sierpes oxidadas...!
Quiero sumarme a la caminata de los ojos biselados,
vestigios
casi reales en el polvo del agua...
Dame de beber orina de los ángeles
antes que los estiércoles de la cordura me borren el corazón,
déjame tirar esta sangre
maldecida
por la furia de una lengua negra sembrada de lunas amarillas...
Permíteme lanzar al abismo estas agotadas pupilas,
hastiadas de amargos paisajes...
Ah mujer,
bendita seas ahora y en la hora de los trinos,
si en verdad dispones
de muros acolchados, dime que yo también merezco aserrines y
huevos siderales...
o un alúd de campanas
penetrando por mi frente para siempre jamás: es el instante
de coger
el barro más tierno
para esta cabeza
que va girando sobre un eje de pavor...
Déjame transitar hasta el fondo de tus sesos, respirar
en tus entrañas,
arroparme con tus dos pares de labios, ascender, mezclar
mis caos
con los tuyos y
resbalar
hacia la esencia de un vivir casi encantado...
No deseo saber de mi andar en ayeres ni de lágrimas
que mañana
caerán al camino...
No sé si ahora me toca tu mirada tan dividida,
mi piel navega entre volcanes y palomas...
No adivinaré cómo te llamas, pudiste deambular por el mundo
con tu cerebro bajo el pie. Ah espectro,
algo me atrae de ti,
silueta de alguna probable mujer
que yo desearía fundir hasta olvidar mi nombre,
no tener conciencia,
como tú,
de este malsano caminar...
Entre los pliegues de la nada dormiré,
ojalá los espejos no me señalen que en algún rincón me encuentro...
CRISTALES
Ahora sólo en súplica, dejadme en mi lagunar entorno
hasta que la luz abandone
esta fragilidad y
se llene de agujeros alados...
Nadie debe llorar o lamentar mi caída,
nada importa
si la luna se mete en mis bolsillos o aquel extraño planeta
viene a deshojar la estupidez...
No habrá trenes hacia las estaciones
de las magias perdidas
donde se supone aún perdura inocencia y buen andar.
Idos todos
hacia donde apetezcan enfilar sus agujas,
en la otra punta de la diluida senda hay un carnaval
de azafranes y claveles negros.
Tras la piel
ríe la miseria, obliga
al robot a caminar con el cuello almidonado,
allí donde se rompen
todos los conceptos
para que nadie comprenda
el derrumbe
o la perfecta destrucción de la sonrisa.
Es aquí donde quiero estar, encogido, cautivo de las heladas,
como cuando en el cielo
volaban colores sujetos a hilos hechizados:
uno habría bastado
para llegar al puerto anónimo con ese rostro que susurró amarme y
hoy es sólo un aletear de cristales en el viento...
MAS ALLÁ DE LA ZANJA
Parado en el siempre sierpes serpentean más allá del ojo vomitoso
que huele a espantos enlutados.
Alguien se suicida arriba del arpa, torpes animales
se yerguen,
presumen antiguas superioridades sobre honduras
en las estaciones de mudos enjambres,
allí donde duele la platina de los encierros y
hay ausencia de brújulas...
Enanos martirizados en góndolas de empañados vidrios,
oxidadas colegiaturas
sobre roquedales,
una mezcla de hombre y lobo maldice...
en el eje crepuscular
hay sollozos secos
como el alma de aquellos ya desterrados...
Pone máscaras el viento a los cipreses, a la tierra
ya cansada de gemir;
enfrente, la alta silla, desnuda para el vacío:
he ahí la norma,
compromiso de cabalgar hacia estancias ensombrecidas,
caen astros, esqueletos de aguas rojas,
corre corredor corriente y
tras él un trecho,
una nalga rota,
cierta tinaja de gallos diseminados cuyas cabezas gimotean
por las plumas,
¡ah las plumas! y todo no es más que una zanja,
misterio de monje atrapado en un cuándo
vejado por el trazo y la maqueta...
Así cantas,
gorrión sin trino, no posees un faro entre las sienes, cayeron pendones, y
no lograrás encasillar el nunca jamás;
desvarías
en barracas, en rabias endurecidas orladas de apuntes
mientras puntos van y vienen
en el trotar de los idos
en fortuna fortuita del cangrejo que pide disculpas por ser
en la nada...
Exposición de labios retorcidos maldicen,
pugnan por destapar candados de ferias celulares,
allí mueren
en ollas malditas, en sementeríos, y desaparecen por el hueco
donde una noche agonizó el ritmo
debajo de las pestañas del estupor...
Miro el agua:
no me arrepiento de estar,hay demasiadas vanidades
en las esquinas del mundo...
Poesía,
altísima madrehija de los poetas,
desplumados payasos te rompen las rodillas, fornican contigo
en las plazas anónimas,
absurdos aprendices cabalgan sobre tus esencias...
Aunque tus asesinos son alabados en grandes salones
por títeres sin cabeza,
no conseguirán acariciar tus caderas para siempre...
VIENTO
Trae un cargamento de sílabas: las empiezo a unir,
un terror helado
me recorre la piel: genocidios, bombas, incendios, catástrofes...
En la pantalla del horizonte
parecieran verse escenas de hielo:
guerras,
infantes de vientres abultados, apenas sostenidos por un par de huesos,
otros, perdida para siempre la luz,
madres tronchadas, violadas, muertas...
Es el mundo manejado por cobardes: no trepidan
en aplastar las esencia de la vida.
¡Miserables!
¡Escorias!
¡Torcidos engendros!
Avanzan hermanados a la mortandad, sus odios mancillan sueños,
manitas recientes,
jóvenes hundidos
en la quejumbrosa tierra dolorida de tantas masacres...
nada los detiene,
ni ancianos arrodillados,
rostros llorosos desencajados de espanto.
El viajero de cristal murmura sobre una cruz retorcida...
¡En qué rincón o quebrada
es posible encontrar una sola gota de piedad?
Lámparas del planeta
comienzan a apagarse, el firmamento se quiebra,
las aguas se arrugan
ante fabricadas oscuridades,
inocentes sollozan en las esquinas por sus padres fantasmas.
¡Cómo duele ver
este desfile
de cáscaras empujadas al abismo...!
Deben crecer aprisa los niños de hoy para que mañana
quemen la maldad,
construyan otro cielo y
exista un reparto justo de luciérnagas...
LÁPIDA
¡Cuánta niebla trepando hacia los sueños
en las esquinas murientes!
Deseaba construir una vida,
ser labriego de líneas puras... He defendido
a la mujer
humillada por garras insomnes;
también han sido mías
las hambres del trabajador;
morí
junto al niño desfigurado...,
amé la brizna más leve...
VIGILANTE SILUETA
Un niño me lleva de la mano tras un derrumbe
de ciudadelas descieladas.
Frente al laberinto de siluetas ahogadas
me detengo:
el agua me devuelve la imagen de un ángel torpe...
Yo no sé quién camina por mí
ni de qué lejanías surgen vocablos; rozan mi alma.
Todo es menos que una burbuja.
Renacer
en un nuevo amanecer
es una carga de ladrillos sobre mis hombros.
Entorno de
aires oscuros vigila cada uno de mis latidos,
dolores renovados, retuercen, modelan
extrañas figuras.
Tarde de clavos arde sobre mi corazón...
SOLEDADES
Vienes a darme un arrebol que no encaja en mi desnudez.
Encendida manzana,
jugo de oro desde tu más íntimo amanecer.
Jade, en un solo instante
dame de beber todas tus miradas...
Después te irás con una tristeza que no quisiera darte.
Sollozante de gocesy
raros hemisferios, no existe remedio
Nadie puede lavar esta herida, nada consolarme
haber perdido
aquel coral de verdes filamentos...
Te cubro de jadeos,
mientras la noche avanza como una carreta
tirada por bueyes fantasmas.
Debes comprender,
se me perdió el amor a la orilla de un llanto prolongado,
cerca de un campo de cruces y amapolas...
Dulce lámpara,
continúa buceando en la tiniebla hasta encontrar una almohada
o un espejo
con tu imagen ya desfigurada,
envejecida de tanto esperar nada...
Quizá el alba venga con luces frescas, perfumadas.
Hasta las hierbas murieron, vaciaron sus jugos en martirio
de animal encanecido...
Es penoso
tener mutilado el firmamento: cicatriz antigua
aun sangra por las tardes... Difícil
es ponerle atajo a este río de púrpura tormenta...
Rodeados de laberintos, ya no sabemos dónde nacen las estrellas,
vuelan talvez hacia arriba
gracias a la dulcedumbre de los suelos gigantes...
Soy el monstruo dando paso al niño: cómo quisiera
un juego de palitroques
para desafiar al viento...!
Te digo, digna eres de ser amada hasta por el aire.
En estas aguas te ahogarías:
son poderosas y punzantes las lágrimas del sauce
no correspondido.
Dueño
de esta oquedad, grillos dejaron de cantar loas al pan celeste.
Lejano humo de una chimenea
está escribiendo tu nombre...
Yo estoy sollozando paisajes de un tiempo casi transparente...
En distintas polvaredas vamos solos por el mundo.-..
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