Debo hablar de otra "Gracia" de la SECH. No contentos
los Sumos Pontífices
de la SECH con dejar que se fuera
Fernando Pastèn y su esposa, ahora ya se
comenta que la
nueva secretaria (muy competente y agradable), sra. Wilma
Orellana,
se encuentra despedida y sólo puede trabajar hasta el 30 del
mes próximo.
Sucede que un arribista "director" fue puesto en su
verdadero lugar
por esta secretaria. También se sabe que
una mujer joven, vestida de negro,
que no la conocen ni en Renca,
le tomó antipatía desde el primer día.
Por ahí anda otro (vendedor de libros SECH) que tampoco le
cae bien. Y de seguro tampoco es de su simpatía el que se
dedica a hablar hasta por los codos en las reuniones del Grupo Fuego,
es un figurón adicto a las herraduras...
Ahora, yo
pregunto, ¿una secretaria para gusto de todos debe ser alguien
que se incline o se arrastre ante estos nuevos dictadores de
pacotilla? ¿Qué se creen? ¿Dioses? ¿Acaso
estamos en la era de Pinochet? ¿O estamos en la dictadura de
Lacámarachet? ¿En qué va a parar todo esto?
¿Tam-
bién nos echarán a nosotros, los que
somos la base, y los que tuvimos la
mala idea de ponerlos en sus
respectivas sillas, desde donde hacen prevalecer su poder? Otra
pregunta: Cuando un miembro de la Directiva se retira, ¿es
democrático que se nombre a un amigo como reemplazante sin
darle aviso a nadie? ¿Esto es democracia, señores
omnipotentes?
Tengo suficiente psicología para darme cuenta
que la señora Wilma Orellana es una trabajadora cabal.
¡Pronto
las cabezas engreídas deberán rodar caer en su propio
lodo...!
No debemos seguir con esto. Ponen un secretario, este no
está conforme con lo que le pagan y chao... Viene una
secretaria excelente, y no le cae bien a un par de presumidos
"puetas" y ¡fuera...! ¡Basta ya, señores
directivos...! Ustedes saben que están cometiendo una
injusticia. No se hagan los inocentes. De capitán a paje,
todos saben que estoy diciendo la verdad... Nosotros los pusimos a
ustedes allí donde están y PARECEN HABERLO OLVIDADO. y
TAMBIÈN PARECEN OLVIDAR QUE NOSOTROS LOS SACAREMOS DE
ALLÍ...
ATTE. CARLOS ORDENES PINCHEIRA
MIEMBRO ACTIVO DE
SECH DESDE 1961
Y 22 LIBROS PUBLICADOS
Hubo quienes no llegaron a la mesa en la casa del escritor, muchos nombrados pero pocos comprometidos...
¿Verdad que renunció a la comisión revisora de cuentas Fernando Quilodrán?
Pinganilla Robledo de colipato engominado y abrigo largo
Otro mosca en el plato que aparece nuevamente en las andanzas Carlitros Mellado... ¿volverá a repetir sus hazañas?... no hay primera sin segunda dice Carlitros
las vidas y milagros de esta corte rabanil seguiremosla viendo nuevamente
Buenamente pienso que el mejor remedio para nuestra siempre querida Sech es una renovaciòn total de la directiva y, sobretodo, poner a gente joven, gente que sepa responder a todas las instancias y que a cada paso
demuestre su valìa como incorruptible defensor de los derechos de cada es-
critor. Necesitamos en forma urgente transparencia. Da pena entrar a la Sech y ver todo gris, da la impresiòn de una casa de dràcula.
Se nota la presencia de Fernando Pastèn y la Minita, gente buena y sencilla
que jamàs debieron salir de allì. ¿Que le dieron un millòn de pesos y fracciòn? ¿Por cuarenta y tres años? Se nota que no tienen idea lo que sufre
un trabajador con tantos años de servicio y que, por un capricho del Cèsar
de turno, se le deje ir... Vuelvo a lo mismo: 43 AÑOS... ¿LE PAGARON UN MES DE SUELDO POR AÑO? LO CREO...
Y cuando "contraten" una nueva secretaria, deberà esta agachar la cabeza
y obedecer ciegamente cuanto le digan y soportar cuantos se vayan a sentar frente a ella para no hacer nada de nada? ¡Pobre SECH...!
Espera: ya vendràn otros poetas y escritores a sacarte de la tiranìa...
Carlos Ordenes Pincheira
quise decir : Se nota la ausencia de Fernando Pastèn,
quise decir: acerca del mes por años trabajado: No lo creo
REPARTIDOR DE PAN DONDE SOLLOZAN LAS ESTRELLAS...
(no es un nicuento, tampoco un cuento... es uno de mis andares que deseo dar a conocer, nada más que eso...)
En 1957 comencé a trabajar de repartidor de pan en la panadería "El Molino"
de don Alberto Callealta casado con doña Raquel Singer. La pamadería estaba ubicada en Santiago Concha, entre Franklin y Bio-Bio. Vivía yo a unas quince cuadras de allí y debía levantarme a las cuatro de la madruga
da para echar a caminar por Sierra Bella, pasar por el Zanjón de la Aguada, cuyas orillas estaban ocupadas por decenas de chozas de una mi
sería terrible.Lugar saturado de moscas y ratas inmensas. Así vivía una gran cantidad de hermanas y hermanos proletarias. Era el espanto en vivo, era la muerte rondando como un animal mitológico... A veces -de día- solía intercambiar algunas palabras y ellos hablaban de la esperanza,
de un futuro mejor, sobretodo cuando disponían de un hombre llamado Salvador que tendría que triunfar sobre un hombre de bufanda para ser Presidente de Chile...
No sé por qué estoy escribiendo todo esto que se me viene a la memoria,
talvez sea porque en el fondo quisiera mostrar facetas que la gran mayoría jamás conoció...
Eramos unos cuarenta repartidores, cuarenta carretones con sus respectivos hermosos caballos, eran todos muy hermosos, de pelaje luminoso y suave. Ya a las cinco de la madrugada estábamos poniendo los aperos a los animales y colocándolos entre las dos varas del carretón.
Los vehículos eran livianos por lo que los animales no sufrían en demasía.
Luego, por turno, nos pasaban los panes que uno deseaba vender. En ese tiempo el pan costaba 14 pesos la unidad y a nosotros nos lo vendían a once pesos y veinte centavos, por lo que si se vendían mil panes era como tener un sueldo regular. Yo repartía en las calles de San Miguel, Santa Rosa, Curiñanca, Alvarez de Toledo, Estrella Polar, Carnot, San Joaquín, etc. Las cosas iban en forma regular para mí, pues ayudaba a mi madre y otro poco a mi mismo.
Un día muy temprano (7 de la mañana) estaba gritando frente a las casas
¡el pan, el pan! (era ya costumbre) y sin bajar del carretón, cuando apareció uno de mis amigos: chascón, mechas de clavo, ojos grandes, oscuros, de una tristeza increíble, un rostro que me dolía mirar; tendría unos 8 o 9 años.
-Mi amá dijo que no quiere pan...
Extrañado, lo miré con más atención: parecía a punto de llorar. Le pregunté por qué. Manolito respondió casi en un susurro:
-...es que a mi apá lo despidieron del trabajo y no tenimos ná plata...
-Anda a buscar la bolsa y apúrate... Partió corriendo y volvió al instante, casi contento.Puse las diez marraquetas en la bolsa y le dije a mi amigo que a la hora del almuerzo saliera como de costumbre a buscar el pan...
Manolito tenía los ojos inundados y debí mirar hacia otro lado para no imitarlo.
Esta situación se repitió cuarenta u ochenta veces, no lo puedo precisar, y hubo muchas otras situaciones similares con otras personas.
-Caserito, no tengo plata, no puedo seguir recibiendo su pancito porque usted tiene que pagarlo porque...
-No se preocupe, señora, mientras esté en este carretón, jamás le faltará su pan... Por favor, no se preocupe... yo me las arreglo muy bien...
Y así, muchos casos iguales, terribles, gente desolada...; mujeres, niños, trabajadores cesantes que no tenían culpa alguna de ser pobres...
Y cada atardecer, al término del reparto, uno debía hacer entrega del dinero al contador. Antonio se llamaba.
-Usted, Ordenes, está debiendo como cincuenta mil pesos... Chi, está trayendo muy poco todos los días...
-No se preocupe, Don Toño, ya verá cómo voy saliendo de la deuda...
Y pasaron varios meses. Sólo algunos hombres conseguían trabajo de corto tiempo.Las mujeres salían a buscar empleo y volvían con las manos vacías...
Y llegó el día en que se me vino la estantería abajo...Cuando como de costumbre entré a la panadería, me esperaban don Alberto Callealta, doña Lastenia (antigua amiga íntima del dueño) y una pareja de carabineros... Me hablaron con rudeza:
-Usted está acusado de robar 84 mil pesos...!
La verdad es que era esa una suma demasiado alta y real. Los funciona
rios de la ley me dijeron que me llevarían preso... Los otros repartidores miraban un poco compasivos y movían la cabeza, en silencio...
Entonces pedí que me escucharan.
-Yo no he robado nada. El dinero está en la calle, es decir, me deben esa cantidad, incluso más, y aunque les parezca irracional, es la verdad... No puedo decirle a un niño muerto de hambre que me pague el pan que se comió durante todo el tiempo que su padre está cesante... No puedo pedirle a las personas mayores porque sé que no tienen... y, perdonen,pero no me arrepiento de haberles entregado el pan durante tanto tiempo... ¿Qué querían que hiciera? ¡Que le dijera a los niños con sus caritas tristes que ya no tendrían su pancito tibio en las mañanas? Tampoco podía dejar sin nada a viejitas tan pobres y desoladas... No soy un monstruo y si por esta razón me llevan a la cárcel, no puedo hacer nada... A estas alturas mis ojos apenas veían... Pero sí tengo algo más que decir... a usted, don Alberto Callealta, sí, a usted, no se sorprenda, pero usted me debe dinero, sí, me debe dinero... ¿Se le olvidó cuando allá, en su otra panadería, en Independencia 831, usted me despidió por haberle hecho una huelga? En ese tiempo yo aún no cumplía los doce años de edad, pero me quiso pagar el sueldo cuando me quitó el derecho a trabajar, diciéndome que fuera a verlo con mi mamá para pagarme... Le dije que mi madre no me había puesto en ese trabajo...., ¿se acuerda?
,que había llegado sólo allí...
Pienso que don Alberto era un hombre justo, pese a todo, casi bueno. Se quedó mirando al vacío durante unos minutos y luego casi murmuró:
-Déjenlo tranquilo, pero ya no habrá carretón ni caballo para él...
Al dejar la panadería alcancé a escuchar a doña Lastenía:"pero si apenas
se veía de lo chico y flaco que era y convenció a todos los viejotes para que no trabajaran..."
Media hora después, caminando hacia mi cuarto, recordé el semblante amargo de la señora Clara, la carita de los niños de Curiñanca que cada día, al verme llegar, con el carretón y mi hermoso caballo rosillo, coreaban:
-¡El Carlito, lo ló...!, ¡el Carlito. lo ló...!, ¡ell Calito. lo ló...!
Era como una canción, una canción de muy débiles esperanzas... Y se me vino a la mente mi amigo mechas de clavo, Manolito, que de ahí a varios
días, estaría con sus enormes ojitos oscuros mirando por si aparecía el ca
rretón... y después diría, con pena infinita:
-el Carlito no vino otra vez...
Apretando los dientes me eché sobre la cama y me puse a llorar...
Carlos Ordenes Pincheira
Vine a este mundo con muchas oportunidades, tuve muchas cosas, libros principalmente, unos padre educados, profesora y empleado del Cabe West Coast.
AUN SIGO SIENDO FELIZ, A PESAR DE TODO.
AUN ASI HE CONOCIDO DE NECESIDADES Y APREMIOS, Y NO HE CERRADO LOS OJOS A QUIENES HAN NECESITADO, YO TE ENVIARÉ POEMAS RELACIONADOS, SOBRE TODO A LOS CONVULSIONADOS AÑOS SETENTA EN NUESTRO PAIS.
DOY GRACIAS A LA VIDA QUE ME HA DADO TANTO, INCLUYENDO UN CORAZON PARA SENTIR LA TRISTEZA DEL OTRO Y UNA MANO PARA TENDERLA AUNQUE SEA CON LO MÍNIMO QUE PUEDA....
¿Qué es la felicidad? ¿Un estado especial en seres afortunados y que jamás
lloraron por un par de patines o unos buenos zapatos para escapar del barro y el frío? ¿Se puede ser feliz cuando vemos niños obligados a robar para de-
fenderse del frío y del hambre? ¿O es felicidad vanagloriarse porque nunca se ha sufrido y no conocen lo que es una golpiza injusta porque el padre se
puso malo cuando le quitaron el trabajo por pedir un mínimo aumento? ¿Es feliz realmente el hombre que no tenía camisa? ¿Alguien ha hecho la prueba de sacarse la camisa en invierno y bajo la lluvia? ¿No será más feliz aquel mortal que teniendo necesidades se la saca para que otro más desgraciado tenga menos frío? ¿Puede uno ser feliz cuando cae en la cuenta que los grandes delincuentes no son los de las poblaciones sino precisamente de lugares donde abundan elementos acogedores y las mayores riquezas materiales? ¿Puede un hombre ser feliz cuando ve que
no hay castigo verdadero para la corrupción y crímenes atroces? ¡Quién puede ser feliz cuando hay tantos niños muriendo de cáncer, otros quemados, otros golpeados? ¡Es felicidad ver que las mujeres siguen siendo simples objetos de placer y no se les toma en cuenta en las grandes decisiones del mundo? ¿Hay felicidad en los brutos que castigan y
matan a sus mujeres y luego quedan libres? ¿Están llenos de felicidad los
que están gordos de vanidad, injurias, odios, envidias, y llevan como estandarte la maldad y el egoísmo?
¿Cuántas mujeres, niños, hombres, de las poblaciones más miserables, pueden decir que son felices? ¿Cómo alguien puede decir soy feliz, a pesar de todo,
y ese "a pesar de todo" es nada menos que un haz de serpientes?
¿En realidad, sabemos qué es la felicidad?
Carlos Ordenes Pincheira
La familia de Eliana Navarro no alcanzó a leer lo que este servidor escribió poco después de su muerte. Lo lamento.
Carlos Ordenes Pincheira
EN LA MEMORIA LA FIGURA DE UN ASALTANTE INCREIBLE...
(andares... sólo andares...)
Antes de repartir pan, fui repartidor de leche en Soprole. Recuerdo que los caba
llos eran en su mayoría de pelaje muy blanco, crines largas y duras; bellísimos
animales, macizos, inmensos, lentos en su desplazamiento, mientras sonaban las herraduras clavadas en sus descomunales pezuñas: plaff, plaff, plaff... Eran
infatigables, fuertes, altos...
Evoco estos animales con especial cariño. Se me antojaban dioses avanzando sin prisa, inconmovibles ante los gritos de los repartidores poco conscientes que jamás abandonaban la huasca para castigarlos... En esa época había muchos, se les llamaba percherones debido talvez a su asombrosa corpulencia...
Daría una porción de yuyos en flor, y regalaría las más bellas hojas eternizadas en las piedras.... Daría cualquier tesoro -si lo tuviera- a quien me
pudiera mostrar a uno de ellos... ¡Tan sólo uno! Nunca más los vi...
Valga todo esto para narrar un mínimo suceso de ribeetes raros y bellos.... Eran las cuatro de la madrugada en un 24 de diciembre, sombrías calles de agradable frescor: algunos jazmines, diegos de la noche o arbustos siberianos, de seguro ondeaban en el aire sus almas purísimas. Como era cos
tumbre en cada amanecer, a esa hora iba entonando un pasodoble, el sonoro caminar de mi amigo blanco era una especie de música de fondo...
De forma inesperada aparecen, al llegar a la línea del tren -entre Pintor Cicarelli y Bío bío- unas cuarenta personas: levantando los brazos y emitiendo algunos sonidos, detuvieron bruscamente la marcha del percherón. Uno de ellos, joven, sin afeitar, chascón, sonriente, me dijo:
-Lo siento, amigo, pero toda esta gente quiere tomar leche... ¡Qué dice usted?
Sobresaltado, tembloroso de pavor, casi susurré:
-Lo lamento mucho, pero no llevo leche...
-¿Cómo? ¿Que no lleva leche...?
Había estupor en mujeres, niños, hombres; todos ellos vivían en una larga hilera de chozas a la orilla de los rieles. Por allí pasaba un tren de carga...
Todo ello conformaba un retrato de la miseria y el abandono. Situación muy parecida a los pobladores del Zanjón de la Aguada...
Aún incrédulo, el hombre subió al carro y, sentándose a mi lado, echó la mirada hacia el interior...
-El amigo dice la verdad... ¡Puta la mala suerte! ¡Justo ahora tenía que pasar!
-Lo siento -me atreví a decir.
-Bueno..., qué cresta... Dígame -nunca me tuteaba-, y qué hubiera pasado si el carro hubiese estado lleno de cajas con leche? Dígame la verdad, sólo la verdad...
Sentí que se le quebraba la voz.
-le habría entregado toda la leche...
-¿En serio? A ver, mírame... ¿En serio?
-Sí, señor, se lo juro como hombre que soy... Sí lo habría hecho... Yo me levanto a las tres de la mañana para llevar el carro hasta la plaza Brasil, porque allá y muy temprano llega un camión a dejarnos la leche a cinco repartidores de aquel sector...A veces se nos congelan los dedos en las riendas... y yo sé lo que es pasar hambre desde niño... Sé todo lo que sufrimos los que somos tan pobres...
_Le creo -dijo suspirando-. Esto nos salió como una película de los tres chiflados... Pero, en fin... hay que aceptar las cosas, por ahora... Fúmese un cigarrito conmigo, amigo, aquí, conmigo...
Acvepté el cigarrillo y el hombre encendió un fósforo y casi al momento...
-¡Pero, amigo, no se ponga así....! Ya, ya, si no es para tanto...
Acarició mi cabeza con sus manos ásperas...
-Putas...! ¡Eres apenas un cabrito nomás...! Vamos, fuma, fuma fuma... Te va a ser bien...
Me pasé la manga del vestón por los ojos y aspiré el humo. El hombre palmoteó mi espalda y, bajando del carro, sonrió, moviento la cabeza.
-No se preocupe, amigo... Que tenga una feliz nochebuena...
Y poco a poco, mujeres, niños, hombres, se fueron desperdigando y perdiéndose entre los míseros octavos de agua, es decir, entre las chozas...
Andando el tiempo conocería muchas cosas, la mayoría de color oscuro, mu
chas de ellas me harían daño, físico y espiritual... Pero lo que valoro de esa noche es la actitud del hombre: no puso en duda mi sinceridad de joven trabajador y se conmovió íntegramente al verme prisionero de la impotencia y la amargura... Aún siento sobre mi cabeza sus rudas caricias y me habría gustado verlo alguna vez más. Ojalá haya tenido una vida un poco digna de vivir... Nunca olvidé esas caras de niños, mujeres, hombres, tan desesperanzadas. Y por cierto la cara sin afeitar de ese amigo imprevisto. Yo le llamo desde aquí el asaltante maravilloso...
Carlos Ordenes pincheira
Debo manifestar un poco de asombro (aunque en este tiempo no se sepa su significado)y otro tanto de desilusiòn (esta palabra sì se conoce, y mucho, en estos corruptos tiempos), porque he escrito algunos poemas de ìndole social y, al parecer, este tipo de poesìa no es del gusto de este blog...
Justo ahora que iba a escribir otro, esos poemas desaparecieron. Y como no me agrada para nada que se burlen de mì, me alejo y no volverè a escribir. Tal vez en otra parte acepten mis humildes trabajos,bueno, humildes, no. Eso jamàs.
Jesùs Espartero
Tengo toda la buena voluntad para publicarle, ahora, usted es dueño de publicar sus trabajos donde guste, le aclaro que no hay digusto alguno contra su poesía y contenido, por principios estamos dispuestos a todas las opiniones
Por cierto valoro su aclaración, lo que sì tengo claro es que los poemas publicados desaparecieron y, como ud. tal vez pueda comprender, si uno publica no es con el ànimo que en forma imprevista lo borren a uno del mapa.
Atentamente.
Jesús Espartero.
SI NO ERES DE UN SOLO COLOR ESTÁS PERDIDO...
(andares... sólo andares...)
Cuando salté a la arena de los poetas y escritores chilenos, mi primer des
aliento fue que en verdad estaba dentro de un circo tipo romano y que de
bería ser un diestro gladiador, pues de lo contrario me harían pedazos...
Una de las primeras personas que captó mi simpatía fue el poeta Hernán Cañas Flores porque lo vi como a un ser desprejuiciado, además de ser excelente poeta.
Recuerdo que en sus conceptos sobre mis primeros trabajos estaba muy estusiasta: le fascinaron poemas como "gemido máquinas", "panificadores", "canto a la mujer", "el jornalero", "lagarto",
todos ellos de mi primer y segundo libros.
En verdad, yo me sentía muy estimulado por sus palabras. Ya dije que estaba recién luchando por un asiento en la galería del "teatro" literario.
De vez en cuando nos encontrábamos, y su sonrisa y sus manos tan cordiales, se me antojaban como ese padre que nunca me trató como hijo.
Pero no todas las cosas de este pasar son duraderas, pues, encontrándonos en el café Sao Paulo (hoy extinguido), surgió la conversación acerca de los artistas comprometidos, etc. Yo le manifesté
sonriendo que mi posición era firme por cuanto consideraba (y considero)
que el poeta verdadero debe estar libre de todo tipo de presión; que las
líneas marcadas tanto por los partidos políticos como los religiosos no eran de mi agrado, pues me gustaba ser libre (y lo soy) aunque ello me significara perder premios o becas o lo que fuere. Esto último se dio al pie
de la letra, como suelen decir algunos "filósofos".
Y la verdad es que me dolió mucho perder su amistad: yo sentía un gran cariño por él.
Al poco tiempo después (tal vez dos o tres años) supe que el poeta Hernán Cañas Flores había muerto. Detesto decir mentiras, por eso hablo
en transparencia, y ese día mis ojos se llenaron de lágrimas...
Es un buen poeta, muy bueno. es un poeta que vale. Me gusta su poesía
y siempre me gustará.
Nunca he lamentado que algunos poetas me rechacen por mi posición. Yo
no les critico que sean verdes, azules, blancos, rojos, amarillos o bermejos. Pero sí lamenté la pérdida de una amistad que yo la veía tan hermosa.
Sugiero que alguien se encargue de poner atención a su obra. Y ojalá alguna modesta editorial publique sus escritos. Y digo modesta porque
en este país (no olvido que al parecer soy español..., ya que como chileno soy el más solo entre los hombres de mi tierra) las editoriales llamadas grandes jamás abandonan el ojo en las obras de los poetas muertos. Pero tienen
razón en algo: ¡son comerciantes!
Hernán Cañas Flores, hermano, amigo, yo te saludo con lo mejor de mi
espíritu.
Carlos Ordenes Pincheira
SOBRE "LA OLLA DEL POBRE" DE UN TIEMPO LEJANO
(andares.... sólo andares)
Entre 1947 o 1949 (no puedo precisar los años) hubo una escasez terrible de alimentos y los boliches del barrio siempre carecían de tè, azucar, harina, y una cantidad increíble de alimentos.
Vivíamos en un simulacro de casa que era una sola gran pieza de madera
en un extenso y maravilloso potrero donde los yuyos alzaban al cielo su oro vegetal y los cardos mostraban una flor como sacada desde lo alto...
Debo decir que los yuyos fueron casi mi único alimento, también algunas raíces o tuberculos de algunas estrañas plantas, también la llamada "lechuguilla" que crecía cerca del canal junto a los berros...
Era yo un niño muy inquieto, deseaba saber nillones de cosas. Y un día me acerqué a mi madre...
-Mama, ¿alguna vez tuviste miedo, pero mucho miedo, porque yo me muero de espanto en las noches, sobretodo cuando el viento azota las la
tas y fonolitas del techo...
Ella se sentó en una banca, hizo una mueca indefinible y luego habló. Yo estaba frente a ella como un mendigo de cosas ocurridas antes que yo naciera. Sentía enorme curiosidad porque mi pobre cabeza no podía comprender tan infame y desgraciado vivir...
-Muchas veces he pasado grandes miedos, como cuando Moisés me golpeaba en el estómago para que tú no nacieras... Pero creo que nunca como
cuando ocurrió algo espantoso en el lugar donde estaba la Olla del Pobre y
donde cada día íbamos con una señota y su hijo a buscar comida. Yo iba a
compañada por mi hija...
Ese día, un día maldito para los pobres sin trabajo y sin alimentos, estando reunidos esperando que nuestras ollas o tarros fuesen llenados de esa comida que era muy mala pero al no tener debíamos comerla...
Detrás de una de las grandes ollas estaba el cocinero, es decir, el hombre que, vestido de blanco, llenaba nuestros cacharros. Se veía muy serio, y
de pronto comenzó a gritar y repitió dos o tres veces lo mismo:
-Escuchen todos, escuchen:¡Nadie coma esta comida porque está envenenada...! ¡Está envenenada, les digo, y si comen, morirán todos...!
Y luego de repetir una vez más estas palabras, sacó de entre sus ropas
una pistola y se disparó un balazo en la cabeza...
Entonces todos corrimos desesperados hacia la salida... El miedo que sentía no me dejaba ni gritar... Todos corrían, a veces tropezábamos y
debíamos pararnos presurosos para no ser pisoteados por la gente que como nosotros arrancábamos sin saber hacia adónde...
-¿Y quien era ese hombre, mamá?
-No lo sé, ojalá Dios lo tenga en su santo reino... Y jamás se supo nada de lo que pasó... Nadie dijo nada y fue olvidado...
-¿Y por qué estaba envenenada la comida?
-No lo sé...
-¿Y porque ese señor se mató?
-No lo pude saber... pero gracias a ese gran hombre hoy estamos con vida...
Lo que me contó mi madre jamás lo olvidé.
Hace unas pocas semanas, fui a ver a mi hermana mayor, la visito cada siete días, y le dije:
-Hermana, ¿tú recuerdas alguna cosa que haya ocurrido en la llamada "Olla del Pobre? ¿Es verdad que el cocinero se pegó un balazo en la cabeza?
-Ese fue un tiempo negro... No teníanmos qué comer, mi papá estaba cesante y siempre nos esperaba casi muerto de hambre el pobre...
-¿Y qué paso allí en la Olla del Pobre?
- Bueno, lo que tú ya sabes, el cocinero se mató de un balazo y todos corrimos, desesperados, llenos de miedo... Yo me sentía como una cascarita emtre tanta gente gritando y corriendo, algunos llorando...Esos fueron momentos demasiado terribles...
Mi mamá y yo siempre íbamos con una señora y su hijo que vivían
cerca de nosotros. Cada vez que volvíamos de la olla del pobre, mi mamá y la señora se sentaban a orillas del Mapocho y nos mandaban a pedirle a las parejas de enamorados un "cinquito"...
-¿Un cinquito...?
-Si así le decíamos a una moneda de cinco centavos... Los hombres de mala gana se metían las manos al bolsillo , situación que para nuestra suerte, me hacía reir... y sacaban con mucho esfuerzo un cinquito...
Pero ese día fue fatal, yo era muy niña y talvezs pensé que eso era el final del mundo y me palpitaba el corazón de una manera horrible...
Parece una película de terror...
He concluido. Tuve dudas respecto a lo que me dijo mi madre cuando yo era un niño, pero ahora-después de escuchar a mi dulce hermana- ya no tengo ninguna duda: sucedió, sí, sucedió. Y creo que la gran mayoría de la gente jamás lo supo... Como tantas otras barbaridades que nunca sabremos...
Carlos Ordenes Pincheira
casipoema
_________
si preguntaran acerca de mi senda recorrida...
piedras cortantes como navajas, azules en el agua ajenos a estos dedos...
una imagen, una silueta, un no sé qué, quizá cierta fragancia astral...
qué cristales deberé pulverizar para satisfcer la mirada del fauno?
si alguien interroga de temblores en mi camino...
miedos, pulgas, hambre, soledad...
pájaros muriendo de asombro ante la aparición de los antitodo...
carretas llenas de olorosas lunas nacidas en paraisos imaginables...
panes batiendo sus alas entre la noche y la nostalgia del no ser
nada más que unos huesos andantes ya marcados con el olor del polvo...
las vacas -como nubes- en el cielo terrestre de los yuyos niños...
caballos trotando más allá de las colinas hasta confundirse entre matices grisáceos...
y mujeres... piedras preciosas alucinntes, olas que se han repetido
en mis arenas
o en mi polvareda futura hasta sentir que todos los besos mueren bajo el agua...
si alguien murmura sobre mi sendero gastado...
fieras en pantalones, golpes, zancadillas, y el llanto, y el abandono,
y la sombra persistente, siempre atenta, de la muerte...
inmerecidos castigos bajo el novilunio hecho memdrugos...
Jesús Espartero
casipoema II
adentro de los ojos retroceden trenes bajo la lluvia...
las nubes siembras sus cristales sobre la tierra...
viento gris, silente,
llora las ausencias
de quienes recogían monedas de oro entre los árboles...
se precisa recordar ciento cincuenta fogatas
cuyas cenizas fueron diluidas por el simún...
¡ah, grandes amores...!
sólo llamaradas...
humeantes ideales, polvo existente en la sinciencia,
imágenes talladas por la locura de creer...
nada es.
nacemos para contemplar nuestra propia destrucción
intentando darle forma a los imposibles...
debajo de la cáscara un animal desnudo solloza...
Carlos Ordenes Pincheira
El "des-tro-za-mien-to" de la personalidad o los mundos ignotos del Universo.
Eso es... crear puentes en llamas.
Salu2
Señora Esperanza Díaz Monterrey, reciba mis cordiales saludos y, de paso, me agradaría ser informado sobre la salud de su padre. Gracias.
Jesús Espartero.
casi poema III
alguien permite que un desfile de cadáveres entre en su alforja...
forastera, ven a derramar la magia de tus llantos,
dé a luz la tierra, surjan mínimos habitantes desde un verde sueño,
se emborrache el soplador de perfumes y matices...
ahora
para que la noche posea vestiduras de bellos silencios y
gestione un reaparecer de intangibles juventudes...
eres para el niño aquel
danzarina gacela entre tules y cristales...
en la aridéz de tu ausencia mueren amapolas y atardeceres...
Jesús Espartero
casi poema IV
darte alguna semilla que irradie eternidades...
quizá un vaso rebosante de noches primaveradas...
albergar entre raros hemisferios penumbra de cristal, vírgenes sonatas,
imagen de sol en naciente alumbramiento
como al principio de los tiempos...
hay una pena entre las ramas diamanteras
porque se sabe que no existes...
bucear al fondo de las oscuridades, mezclar pasos,
lagunas celestes, invisibles aves; buscar
en las cristalerías de la nada un zafiro
o un cofre
repleto de melodías nunca ejecutadas...
cantar al pie de una noche inviolada para gestar
un cuerpo de aire y aroma...
imaginarte como lo han hecho millones de poetas,
pensar que eres,
engañar y
proclamar a las treinta y seis esquinas
que el amor es...!
aunque... ¡eres nada más que una pálida invención...!
Jesús Espartero
casipoema V
a iraxe
bella albísima gardenia, siempre dulce amar a otra flor
aunque inmorales moralistas te señalen...
déjate deslizar por la pendiente cristalina de tu amor
decorado con trozos de firmamento y alas
de seres transparentes...
que nadie detenga en su ira tu carruaje hecho de sueños y
manos azules...
ve adelante con tu aroma y desmaya tus sueños en la estancia elegida...
la noche ama a la tierra ¿lo ves?
lo demás: escoria, gritos enrojecidos, campanas repicando su enfado,
monstruos encamisados en un correr infinito...
nada debe tocarte, amiga piedra, hermana espuma, hija arrebol...
hay un fanal vertiendo luminarias al final del camino,
una olla repleta de hojas cobreadas...
limpio el mirar, desnuda la frente, avanza,
pleno el corazón de amaneceres...
Jesús Espartero
casipoema VI
gladiador contra el viento, de pie, vigilando
pajaronales entornos...
Cuando cae la lluvia en racimos
nace de ti la hojareda y
eres bello ayer y hoy al quedarte desnudo,
eres un rey despojado de caricias bajo la agonía firmamental...
ahora los sueños desobedecen...
ah, hijo de estos dedos sembradores, compañero
en tormentas, lucidez y locura,
dale al pasajero un gota de savia pra sumirse en tu eternidad...
no lo dejes sin la dulzura de tus hojas cobreadas...!
Jesús Espartero