PRIMERA MAGIA
(nicuento)
Fuiste la más hermosa de todas las sombras en aquel lejano andar.
Podías atrapar el firmamento con tus manos, y hasta el viento, como un amante ebrio se arrodillaba a tu paso.
Silueta excelsa, caminar cimbrante, novia perfecta de aquel vagabundo que te entregaba cànticos y fotografìas de calles antiguas y rostros esfumados en la infinitud del tiempo...
Amor que pudo morir al palpar tanta armonìa.
Los hombres no podían comprender que fueras dueña de tan rara belleza. Estaban acostumbrados a la hermosura de nieblas cotidianas.
Eras de otra galaxia.
Para mì tù habías surgido de una historia colmada de princesas y fantásticos enanos de color anaranjado. O quizá de algùn paisaje pintado por rarísimas manos. Y, a veces, no sabía si estabas adentro o fuera del camino verde eternizado en el óleo. Colinas, castillos, senderos, tenían la fragancia de las aguas encantadas, donde cada noche la luna peinaba tu cabellera casi cenicienta...
Desde siempre supe que un día desharías la magia.
Las calles tornarían a ser como antes: grises, melancólicas, como mujeres vencidas, agónicas...
Cuando vi en tus ojos puñales y papeles brillantes, comprendí que era la partida. Me pareó escuchar desde arriba un himno a la tristeza...
El eco de tu risa permaneció durante años en aquellos parajes...
EL PANTANO
-Pronto moriré...
Caído, cubierto de lodo, más de alguna gacela lo levantaba, dándole todo el calor y el color de su piel, y el poeta comenzaba a lucir fresco, esbelto,
y a salvo de las picaduras...
Gamuzas y gacelas le amaron, y por eso trataban de apartarlo de las hormigas gigantes que minaban su luz... Era apuesto, varonil, afable. Pero la ciudad estaba inundada de cocodrilos que no vacilaban en atrapar entre sus dientes grandes pedazos de carne y sueños...
El poeta no podía sustraerse del agua del pantano y llenaba su universo con olvidos olvidados. La cabeza le giraba como un astro perdido en la inmensidad; los pies no le sostenían, y en el quicio de alguna puerta cerraba sus ojos hasta el amanecer...
Un dìa nos encontramos en el café Do Brasil. Casi todos sus dientes estaban rotos, su pelo era ahora un enredo de alambres, en sus ojos la tarde
se vestía de raros ropajes, pantalones mordidos de ratas quizá, camisa depositaria de antiguas y nuevas suciedades.
-¿Qué ha pasado, hermano?
-Tengo sed... dame unas monedas...
-Sì, claro, pero levántate, amigo... Sé que puedes hacerlo...
-No hay ya vuelta, la manivela está rota, mi corazón también... No me digas, no trates de aconsejarme... Sé que estoy ya muy cerca...
-Pero hay médicos, hospitales, remedios...
-No sigas... Se acaba el camino...
A duras penas caminaba. Las pocas monedas que pude darle le servirìan para beber en el pantano donde se agrupaban fantasmas y làgrimas de piedra.. Sentí deseos de llorar, traté de seguirlo con la mirada pero se perdió entre las ovejas y lobos disfrazados...
Tiempo después, en las faldas del Cerro San Cristóbal lo encontraron despedazados por perros y huarenes...
Le dije: por estas cualidades, te felicito, no habìa conocido a nadie que tuviera un cierto parecido conmigo...
Luego, sentì pena y alegrìa.
El poeta mostrò su desaliento, algo que conozco desde siempre: "Da mucha rabia saber lo que uno es y que nadie te reconozca..."
Ciertamente.
Los verdaderos poetas sacrifican y hasta subliman sueños y esperanzas.
Cuesta demasiado ser reconocido en un paìs donde el trampolìn polìtico arroja toda clase de "puetas" al èxito prefabricado.
Siempre ha sido asì.
Sòlo cuando los seres humanos se decidan a no tener lìderes, podràn ser realmente libres... Cuando la gente comprenda que el poder corrompe y deje de elegir presidentes, senadores, diputados, alcaldes, sòlo entonces puede existir justicia, palabra que nada significa en estos tiempos. Porque el poder es un gusano que va devorando por dentro a la manzana-honestidad...
Hasta el portero de cualquier instituciòn es pedante y toneladoso: tiene el poder de abrir o cerrar la puerta a quien llega un minuto atrasado por una causa dolorosa. El portero -como un Cèsar- apunta hacia abajo ¡y se acabò! Pero si en ese instante llega Zutano, condecorado, poseedor de influencias y aires de rancio abolengo, entonces el pobre portero se convierte en un perro: mueve la cola, hace piruetas, lame talones y, arrastràndose, da la bienvenida porque al frente tiene a alguien de muchìsimo poder...
Y asì -dirìamos-, infinito...
Aunque la persona tenga una mìnima porciòn de poder, hace daño. Y vemos a los elegidos por el pueblo, pavoneàndose, felicitàndose, y al final de cuentas, nada han hecho por mejorar el vivir de los desheredados. Son zanganitos de la Suciedad...
Por eso,amigo poeta, debes trabajar para no morir de hambre y para continuar en el difìcil camino de la Poesìa. Las tentaciones pueden nublar la inteligencia de la mayorìa. Mas nunca la de los verdaderos poetas, pintores, escultores, mùsicos, ceramistas, que jamàs esperan recompensa por su arte y gran espiritualidad...
Omar del Valle es un gran poeta, a no dudarlo. El sabe que habrà demasiados mastines dispuestos a devorarlo... Pero su dignidad de hombre y de poeta jamàs serà estropeada...
poemas de Juany Rojas Castro
Aunque no miramos con buenos ojos los talleres de poesía, es preciso
señalar que uno de los mejores o, talvez, el mejor, es el de Alejandra
Basualto, grandìsima poeta. pues he conocido numerosas poetas salidas precisamente de este taller. Juany Rojas Castro proviene también de allí y, eso, ya es una garantía.
"Quehaceres" es un libro de leer, aquí no hay amargura sino más bien
una cierta dulzura que va sutilmente deslizándose por las páginas.
Hallazgos innegables: "desgranarse/ enloquecida de semillas..." o
"durante años te vi/ hacer el fuego/ desprender sus alas desde un
leño/anaranjar el calor que nos fue tiñendo..." , del hermoso poema dedicado a su madre. Versos que nos dicen que esta poeta puede cincelar su obra con forma y
contenido de gran altura, pues posee lo vital, la energìa y la savia
natural del canto.
En nuestro recorrido encontramos perlas, rubíes: "...un vestido de
sonrisa azul/ con la esperanza ribeteada en el escote/ un pantalòn que
lloró el gris..." También hay pequeñas caídas pero empañan la calidez y
la magia y nos salen al encuentro otras gemas que hacen palidecer lo
antes dicho: "...un plumbago/ para llenar de escàndalo aquel rincón..."
Y luego: "...es que su melena crespa y azulada/ es la de un dios griego/
una tentación/que erotiza mi jardín..."
Esto nos confirma las grandes cualidades que la autora posee y logra transmitirnos el temblor poético veraz.
Es una poesía de puertas adentro donde los objetos, las plantas, y tantos quehaceres, aparecen iluminados, profundos.
Sólo a veces se vislumbran lejanías pero no alcanzan a oscurecer la
destreza de esta excelente poeta. Sabemos que tiene prisa en publicar
un nuevo libro. Ojalá, eso sí, algún adjetivo gruñoso o ciertas
ausencias no hagan acto de presencia. Le recomendamos que no se apure
tanto, las mejores obras son talladas sin apremio, con tiempo, con
paciencia, y una feroz autocrítica.

dice: pero empañan la calidez
debe decir "que no empañan la calidez"
Dice: Quehaceres es un lobro de leer
debe decir "Quehaceres es un libro grato de leer"
POR AMOR
(nicuento)
-¡Volaré!
-No te dejaremos...
-¿Por qué?
-Podrías estrellarte contra los postes elèctricos y tu preciosa figura serìa sòlo un poco de sombra contra el horizonte... Comprende, hija, compren-
de nuestro desvelo. Tù insistes en mirarnos con odio...
-He nacido con alas... No tienen derecho sobre mì.
-No te impondràs a la razòn, querida. ¡Quemaremos tus alas!
Y de ellas sòlo quedarà una gota de ceniza y una pizca de recuerdo...
-Eso, no! ¡No!
-Vemos que no entiendes. Te lo damos todo, hasta el aire. Desde pequeña te obligamos dulcemente a usar zancos para que tus pies de princesa jamás sintieran el roce de la tierra...
-Yo no pedí que me trajeran a este mundo... Y ya que estoy aquì, sòlo deseo beber la inmensa frutería que traen los atardeceres...
-Te suplicamos por tu bien, come esta ensalada de números y cálculos. Tu
mirada nos aterra. Tu insolencia es insostenible. Creo que deberíamos arrancarte los ojos. Has tirado contra la pared nuestro almuerzo preferido.
Ah, cómo es posible que saques a relucir malezas inservibles...!
-He dicho que no comeré. No deseo nada de ustedes... ¡Nada!
-Tenemos gran tristeza al ver que los libros de Amado Nervo son tu único alimento... Arrojas un mundo de piedras a nuestro cariño y al cuidado que ponemos en conservarte libre y limpia de inútiles quimeras...
-¡No tienen derecho a cortarme las alas! ¡Son mías!
-Te ofrecemos luces y llamaradas que muchos quisieran tener... Afortuna-
da eres, y no lo entiendes. Pieles, alhajas, manjares, viajes...
-Nada me interesa de todo eso... Regálenlo a los pobres...
-Has perdido el juicio en alguna calle harapienta. ¡Cómo puedes llorar por ese niño andrajoso, picado de cuanto bicho existe? No es culpa nuestra que se muera de hambre... Su destino es comer barro, saltamontes, cucarachas... No puede ser de otro modo, es natural. Hay millones como él devorando ratas y perros.. No somos iguales. Por mandato divino, tiene que existir esta clase de cáscaras casi humanas...
-No debería escucharlos. Esas cáscaras casi humanas como ustedes las llaman son mis hermanas y hermanos... Y lucharé por ellos...
-Estás muy enferma, hija. Como prueba de amor te hemos regalado este automóvil de lujo. No existe otro que lo supere en precio y calidad. Pareciera que el mismo Dios estuvo en su construcción... ¡Escupes sobre él...! ¡Ay, què dolor...!
-Quiero irme de aquí. No soporto esta bandada de cuervos que salen de sus ojos...
-Te amamos. No podemos dejar que camines por la playa con un muerto. No te podrá alimentar ni vestir con sus poemas...
-¡Por favor, déjenme ir...!
-Nos estamos cansando,,, Si no cambias de parecer, cortaremos tus alas y te arrancaremos los ojos... Y será por amor... Sí, por amor...
Carlos Ordenes Pincheira
HA MUERTO LA BELLA ELIANA NAVARRO
(Días después de su partida)
Se ha ido la bella Eliana Poesía, porque eso era Eliana Navarro: una real Poesía, sus manos, sus ojos, su voz tan querida, tan suave, armonía pura.
Cómo me duele la partida de esta magnífica exponente de la verdadera poesía, mujer maravillosa que yo adopté como mi madre desde que la conocí en 1961, allá en su casa, tan cordial y tibia con su influjo y el de su querido hombre, de una grandeza increíble, el gran poeta Josè Miguel Vicuña, hoy sumido en el dolor ante el fallecimiento de su amada esposa, madre, hermana, hija, agua dulce que ya no beberá, agua de cristal que atrapaba cielos, con esa sencillez de céfiro oloroso a lejías...
Me abro paso entre mis propias gotas saladas para recordar cuàntas veces luché para que se le concediera el Premio Nacional de Literatura que
con creces merecía: homenajes, recitales, trípticos, cuadernillos, antologías, todo en vano, porque en este país predominan la cobardía, el deshonor, el hijito o compadre de un señor "premio nacional", y entonces se van perdiendo los verdaderos valores y aparecen títeres, imitaciones de poetas, para ser galardonados con dicho premio. No es necesaria la calidad de la obra ni la edad ni nada, sólo vale si es astilla del mismo maldito palo...
Y así se van los mejores poetas sin reconocimiento: Mario Ferrero, Maffud
Massis, Fernando González Urízar, Enrique Lhin, entre otro, y las mujeres siguen relegadas por los dioses comedores de estièrcol: Delia Dominguez, Stella Díaz Varin, Patricia Tejeda, María Silva Ossa, Daisy Bennett, Nina Donoso, y tantas otras que no puedo enumerar en este momento, porque el dolor es grande...
Y a mi madre adoptiva, a mi Eliana Poesía, le pido perdón por ser tan pobre y enfermo, por no poder romper esa odiosa maraña que tienden
sobre su obra los cobardes de siempre, aquellos malditos que han trazado un círculo muy estrecho, un círculo exclusivo para coimeros, corruptos, ladrones, hijos de la Gran Maleza...
Elianita, dulce, bella madre, descansa, no te aflijan las lágrimas de este lobo triste, este hombre, este poeta que se hizo tu hijo porque fuiste lo màs bello y puro que he conocido y que quiere mucho a tus hijos verdade
ros. Hoy he querido decir una palabras simples, pero tengo una tristeza grande y una rabia terrible porque tú también fuiste mordida por los mastines de la Injusticia...
En "La Ciudad que Fue" estoy sintiendo tu voz increíble y el encanto inefable de tu altìsima poesía. Y lo digo una vez más, aunque pasen siglos (si es que los imbéciles no destruyen el planeta) tu poesía estará, sí, como
recién escrita, y será un remanso para las almas perdidas en la bruma..., de un vivir aterrador.