Esta solución de estatizar la totalidad del transporte en la ciudad de Santiago, es sin duda la mejor y única salida de este atolladero. Y mientras más se demoren en aplicarla mas costos políticos se pagaran.-
A los detractores de poner en marcha empresas estatales se les olvida que el transporte público en cuanto a traslado diario de pasajeros es en un 40 % estatal hoy en día. Y sino, que se lo pregunten al Metro, donde se transporta esta proporción de la población santiaguina.
El Metro hasta antes de crearle el caos, involucrándolo en el proyecto global del transantiago, era una empresa modelo y se manejaba de manera técnica, que no significaba perdidas operativas.
Codelco, que aporta el 30 % del presupuesto total del estado, es una empresa de todos los chilenos, manejada eficientemente dentro de parámetros competitivos de alta tecnología y sino fuera por los ingresos que produce (si Codelco hubiera estado en manos privadas no daría semejante rentabilidad al Estado chileno) estaríamos desfinanciados y mucho menos tendríamos ahorros en la caja fiscal de los montos que hoy se cuentan.
La defensa que hacen algunos sectores a ultranza de que todo lo productivo debe ser campo de los privados y que el Estado sólo debe ser administrador del aparato burocrático, encierra una miopía maligna y sino mal intencionada, pues justamente el equilibrio entre ambos sistemas es la base del crecimiento, como lo demuestra la historia.
La propiedad es solo un factor mas, que no tendría porque ver con la eficiencia. Que hayan ocurrido situaciones poco transparente o de simple dolo en el campo estatal, no quiere decir que las mismas falencias no sucedan permanentemente en el sector privado.
Lo que se hace necesario es fijar las normas de administración y controles adecuadas, es mas me inclino que la mejor propuesta seria que el Metro con su organización actual, se hiciera cargo del total de la transportación publica (subterránea y de superficie) traspasándole todos los activos y pasivos del Transantiago tal cual esta hoy y a este organismo se le inyectarían los recursos necesarios de parte del estado para lograr crear una eficiente transportación pública para la capital.
Hoy se pone a prueba la capacidad de reacción de los neoliberales, que solo piensan dentro de la teoría libresca y nos han llevado al traspié más gigantesco en políticas públicas, que nunca ha tenido el Estado chileno.
Lo de anteponer la dicotomía entre inversión social en la capital o provincias es un jueguito mas de la derecha que con un populismo del cambio pretende convencer a los votantes de provincias con mensajes fofos y de mucha pantalla.
La salida real, es una cirugía mayor, no más parches, el Transantiago, no da para más y una inyección de recursos estatales frescos debe tener la garantía que no se irán por el caño de los errores de ineptos y/o corruptos y ello solo es posible por medio de un aparato de control férreo y centralizado.

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