Por Fabiola Samhan *

El creciente fértil, espacio que comprende la zona de la “tierra prometida”, ha sido un camino transitado por distintas etnias, religiones y culturas a través de la historia; corredor que une a tres continentes y a sus civilizaciones, las cuales conforman, en torno a lo divino, una serie de leyendas que buscan explicar sus orígenes y pertenencia a la región.

Estos mitos fundacionales son el pretexto para encontrar un referente que se convierta en el motor que da sentido a la vida de los hombres inmersos en dichas civilizaciones. Por ello, no es casualidad que surjan del territorio más ancestralmente recorrido, todos los íconos religiosos que dan forma a los tres grandes cultos monoteístas.

Los seres humanos, a través de los siglos, hemos instrumentalizado la fe para elaborar designios creados y lograr con ellos ambiciosos objetivos; el ejemplo más notorio, la eterna Jerusalén y sus alrededores sagrados que han espectado el desangramiento de poblaciones enteras por poseerlos.

El sionismo, como tema a desarrollar en las próximas páginas, exhibe la mejor estrategia de manipulación de la fe y el dolor, enmarcándose en el inicio del proceso colonialista hegemónico de las grandes potencias occidentales hacia el Mundo Árabe

En numerosos análisis geopolíticos, la formación del estado de Israel en 1948 –post II Guerra Mundial-, y su subsistencia en la zona es considerada el mayor logro del aparataje colonialista, en cuanto pudo triunfar utilizando, no sólo la supremacía económica sino también, la fabricación de un imaginario colectivo que se nutre afanosamente hasta nuestros días.

La constante utilización que los dirigentes sionistas han hecho de los sufrimientos históricos del pueblo judío, en particular el tema del holocausto, ha permitido justificar sus acciones expansionistas y eludir las responsabilidades de sus crímenes actuales contra el pueblo palestino.

Este trabajo tiene por objeto analizar la supervivencia histórica de las comunidades judías y su funcionalidad económica en las sociedades a través de los siglos; así como las causas de la posterior formación de la ideología sionista como mecanismo político-económico-religioso, el cual exhibe un modo de operar contradictorio a cualquier credo, y en particular, al judaísmo.

Pastores Nómades del Creciente Fértil

Conocida es la función de tránsito y pastoril de la zona denominada Palestina; nómades cruzaron dichas tierras con el objeto de llegar a las puertas de los imperios y usufructuar de sus riquezas. La característica común de dichas tribus semíticas fue mantener la unidad a través del resguardo de la tradición familiar y la auto-invención de leyendas con un alto componente divino, las cuales reforzaran el destino común, la esperanza de liberación y abundancia que permitiesen modificar sus destinos; historias prestadas, algo modificadas, que se repiten entre distintos grupos y zonas.

Las migraciones de estas multitudes de tribus de la Sumeria en decadencia a Canaán y luego a Egipto, confirman la búsqueda de prosperidad que se hace irrefutable con las osamentas encontradas en dichos lugares. Se plantea, según dichas investigaciones y descubrimientos, a un Moisés de procedencia egipcia, genio político creador de la tradición que unificó a distintos grupos semitas en torno a una creencia monoteísta que no era novedad en la zona, sí un culto menos popular [1]. Antecedentes comprueban que entre 1100a.C y 900a.C, una oleada de nómades -étnica y culturalmente heterogénea- llegó a La Palestina , lo que permite develar que el Israel bíblico no fue otra cosa que un aglomerado de razas distintas provenientes de un Egipto en decadencia. [2]

Yahvé le habló a Moisés en egipcio; el Antiguo Testamento menciona el politeísmo como una práctica común reafirmada con el episodio del “Becerro de Oro” (Éxodo, 31) y Jesús hablaba y predicaba en arameo no hebreo como le correspondería a un judío; dichas pruebas históricas dan cuenta de un sinfín de contradicciones y reafirman al monoteísmo como una práctica tardía entre las primeras comunidades judías, las cuales- a la usanza de la época y como tradición cultural- conservaron rasgos politeístas hasta la aparición de David. El rey Salomón, adorador de otros dioses es el mejor ejemplo, al lograr consagrar el culto principal a Yahvé sin interponerlo al culto de otras divinidades. [3]

Con lo anterior se quiere esclarecer que existen numerosos elementos objetivos -intencionalmente poco citados y difundidos- que permiten analizar de forma racional y certera la historia humana y de las religiones, restándose de aquella constante exclusivista, estática y anti-revisionista que ha primado a través de lo siglos.

No hay duda que la fe monoteísta es un aporte del creciente fértil, así como la escritura y diversas áreas del conocimiento humano; pero son logros que tuvieron un largo recorrido, una conjunción de factores y expresiones de las diversas culturas imperantes. Los hebreos no son los creadores del monoteísmo, pero sí hicieron de él un movimiento de liberación, de lucha contra la opresión.

En este contexto, dicho grupo multi-étnico y subyugado logra liberarse, abordar sus destinos, constituirse. En un marco histórico de conflictos y conquistas, escasez y ambiciones, el punto geográfico con mayor abundancia y de “tierra más fértil” es el codiciado por todos. Frente a esto, es lógico que justificaciones de pertenencia divina sean inteligentemente esgrimidas.

La desazón de perder el soñado Israel es transmitida a través de los pocos vestigios escritos, una especie de autocatarsis que da origen al Muro de los Lamentos y que pesa por siglos en el subconsciente de cada persona de religión judía hasta la aparición del sionismo. De aquí se obtienen la mejor materia prima: el movimiento sionista apela al imaginario, mezcla la frustración, lo político y lo sagrado justificando la liberación del reino injustamente arrebatado, aún cuando las propias escrituras en que se fundamenta ese derecho expliciten que a Israel sólo se podrá volver una vez arribado el Mesías. [4]

El sionismo usa la mezcla perfecta para potenciar e instrumentalizar el exclusivismo hebreo, reforzando el completo de una raza elegida por sobre una religión, exhibiendo un relato histórico lineal para presentar al monoteísmo como una realidad sin antecedentes previos y sin actores no judíos involucrados. Un etnocentrismo desorientador, que logra sus objetivos dominando y desposeyendo, consolidando las diferencias y agudizando los conflictos entre árabes e israelíes, convirtiendo en realidad el mito de la incompatibilidad islámico-judaica.

Las juderías a través de los Siglos

Aún cuando es innegable que la historia del pueblo hebreo ha estado llena de desdichas e injusticias, según el intelectual judío, Nathan Weinstock, autor del libro “El Sionismo contra Israel”, su supervivencia a través de los siglos tuvo que ver con su migración hacia Occidente, la que lo obligó, de una u otra manera, a conservar sus particularidades. De no haber existido una permanencia geográfica estable y haberse mantenido entre el resto de pueblos semitas de Arabia, habría sido absorbido naturalmente como tantos otros pueblos de la antigüedad.

El autor destaca el rol que los judíos adoptaron a través de los siglos, su importancia económica en las sociedades como mercaderes, artesanos o prestamistas, lo que de alguna forma puede dar explicación a ese sentimiento anti-judío al que tanto se recurre y a la conservación de sus particularidades culturales.

Especialmente en la economía feudal o preindustrial, los comerciantes, en su mayoría inmigrantes extranjeros, cumplían esa función socio-económica de intermediarios entre las distintas clases. Al ser una sociedad agraria, la hostilidad popular se da en torno al comercio y quienes lo lideran. [5] Asociar a los judíos con la usura practicada en la época, fue lo que inició los primeros guettos en Europa occidental para luego culminar con su expulsión de la península Ibérica en el siglo XV. [6]

La expansión de la economía libremercadista rompe los prejuicios y genera un nuevo reflujo poblacional y la asimilación de éstos. Como prueba, en 1927, los matrimonios mixtos en Alemania son el 54% de los matrimonios de judíos, proceso que se bloqueó por un rebrote de antisemitismo fomentado adrede por la burguesía para canalizar la creciente cuestión social, generada por el cambio de estructuras productivas y el inicio de la industrialización.

En palabras de Weinstock: La cuestión judía refleja la cuestión social (...) el antisemitismo contemporáneo, al igual que la xenofobia, el chauvinismo y las demás formas de racismo son un disfraz ideológico del imperialismo moderno [7].

Alimentar los movimientos nacionalistas fue la forma como se controlaron los descontentos de una realidad económica heterogénea y cargada de conflictos sociales.

“El nacionalsocialismo se esforzará en canalizar estas tendencias antisemitas a fin de transmutar el anticapitalismo de las masas en antisemitismo. Alimentar deliberadamente los prejuicios racistas que oscurecen la conciencia proletaria y dividen a los trabajadores (...) Esta oposición del « malo» capital judío al «bueno» capital nacional, refleja perfectamente la posición de la pequeña burguesía que quiere conservar el régimen que le es indispensable, luchando contra su aplastamiento por este mismo sistema económico” [8]

Aquí se mezclan dos sentimientos de rechazo, el de la clase media y de las clases populares, ambos concebidos a través de la manipulación de imaginario y explotación del estereotipo del judío históricamente relacionado con el abuso y la usura. Sentimiento que validó las posteriores políticas de represión tanto estalinista como nazi [9], para luego dar un vuelco a partir de 1945, momento en que se hace uso del genocidio judío con fines políticos, re-significando estereotipos nuevamente.


Nacionalismo Judío

La descomposición de las estructuras feudales de los imperios, particularmente, Zarista y Austro-Húngaro, además de las secuelas de un Capitalismo que no fue capaz de sobrellevar los tremendos costes sociales, acabaron con la función socio-económica de los judíos en Europa Oriental y bloquearon los procesos de asimilación y unificación del proletariado.

Lo anterior fue el mejor caldo de cultivo para un nacionalismo judío antes inexistente. Los hombres que luego se convertirían en los más férreos defensores del sionismo político -la burguesía judía en peligro-, toman dichos acontecimientos como ventaja y la tradición religiosa hebrea que refleja un pueblo clase, contribuyó a modelar dicha corriente.

El antisemitismo ayudó a crear un nacionalismo hebreo que exacerba el peligro de la integración y la necesidad de un lugar propio, sin poner demasiado reparo en la ubicación geográfica. Inclusive la ex URSS llegó a concebir una república autónoma denominada Birobidjan, en la parte oriental de Siberia. Otros destinos fueron la Patagonia argentina y Palestina, este último mirado a regañadientes por muchos, al ser sinónimo de un Judaísmo obsoleto. [10]

“La cristalización más acabada del nacionalismo judío es el sionismo político, doctrina que, partiendo del postulado de la incompatibilidad entre los judíos y las naciones preconiza la emigración masiva hacia un país subdesarrollado para allí fundar un Estado. Semejante ideología evidentemente no podía aparecer más que en la época imperialista, y se sitúa manifiestamente en la prolongación de la expansión colonial europea”. [11]

El movimiento sionista y su objetivo de formar un Estado se confronta con la tradición judaico-ortodoxa ya mencionada. Teoría religiosa incompatible con los intereses de la pequeña, pero poderosa, burguesía judía inmersa en un Capitalismo en decadencia.

En lo que respecta a volver al otrora “Creciente Fertil”, el propio el judío-vienés Theodore Herzl, considerado el padre del movimiento, dos años antes de escribir “El Estado Judíos” ( Der Judenstaat , 1986), se mofaba abiertamente de los “amantes de Sión” [12], afirmando que el regreso no traería más que desilusión a hombres ya empapados de otra cultura y forma de vida

Poco a poco, analizando la similitud de intereses imperialistas, el proyecto se fue viendo como posible. Herzl mismo fue criticado al reunirse con sus más represores adversarios, como el ruso Von Plehve- el ministro policía responsable del pogrom de Kischinev-, además de escribir en periódicos abiertamente antisemitas como La Libre Parole [13], todo con tal de llegar a un acuerdo de intereses comunes. Herzl combina su proyecto con cuatro hipótesis: la existencia de un pueblo judío, la imposibilidad de su asimilación con las sociedades que lo acogen, su derecho sagrado a la Tierra Prometida y la ausencia de derechos de cualquier otro pueblo sobre esta tierra. [14]

“Para Europa constituiremos allí una avanzadilla contra Asia; seremos la vanguardia de la civilización contra la barbarie” [15]

Los colonos serían en este caso grupos de avanzada que poco a poco se irían apoderando del resto de las tierras que Occidente no alcanzó a arrebatarle al Imperio Otomano por medio del “vaso de vino” ( bakchiche ). [16] Los pozos, los caminos, todas las estructuras principales del territorio que les permitiese a futuro conformar un estado estandarte del colonialismo europeo.

Medio Oriente era el lugar de extensión natural por excelencia. La posesión de los territorios agrícolas era por uso, no por títulos de propiedad, lo que permitió una fácil negociación o expropiación; la economía semi-agraria era un conducto abierto a la inversión e inmigración, mercado para exportaciones y banco virgen de materias primas. Un mundo explotable donde los nuevos obreros podían iniciar sus luchas de clases y los burgueses sus luchas de ideales y proyectos expansivos.

Dado lo anterior, fue necesario convencer a la opinión pública que los judíos, amenazados por su diferencia de credo y amenazantes por las consecuencias sociales y económicas de su presencia en Europa, deben emigrar en masa hacia un lugar propio que asegure su supervivencia: “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”

Las ventajas de que Palestina no estuviera delimitada bajo los cánones occidentales dieron fuerza al argumento que en teoría esta no existía como núcleo político-administrativo, por lo tanto, no tenía pobladores autóctonos con una continuidad geográfica en la zona. En vista del escenario, prevalecía el proyecto de restauración del Estado judío bajo la persistencia de una tradición religiosa milenaria nacida en dichas tierras. [17]

Sionismo: Supremacía Blanca

La invasión e imposición de modos culturales ajenos, causó un quiebre en todos los aspectos, desequilibrios sociales, choques culturales. Uno de los elementos que terminó por devastar la estructura social-administrativa de la zona, fue la imposición del uso del dinero envés del tributo en especies, lo que generó abusos, endeudamientos de los agricultores que terminaron cediendo sus tierras a los prestamistas usureros formando una clase desposeída: “los campesinos sin tierras”. [18]

A pesar de ello, no es correcto pensar que la colonización de Palestina fue una empresa fácil. La primera generación que se atrevió a migrar sufrió caro su idealismo, sólo a partir de las segundas y terceras oleadas se observa un conocimiento de los objetivos hegemónicos de la misión.

Sí es necesario afirmar, que sin el vehemente apoyo de algunos poderosos como el “padre del Yishuv”(comunidad judía en Palestina), Edmund Rothchild [19] y los colonialistas ingleses, franceses o rusos, el sueño de Israel se hubiese quedado entre las páginas románticas de los escritos y cartas de la época.

La vehemente gestión acompañada de grandes cantidades de dinero permitió que los colonos acumularan extensas tierras que serían trabajadas, en un principio, por los campesinos árabes despojados. Poco a poco a medida que los hechos en Europa se recrudecían, las oleadas de inmigrantes se hacía más común, generando dos vertientes de pensamiento- uno más cercano al tema de los pobladores palestinos y otro más discriminatorio.

En definitiva , la expansión sionista difería de otras al no ambicionar las riquezas del territorio invadido, sino más bien, el terreno mismo. Los trabajadores palestinos no estaban destinados a ser explotados, sí reemplazados a medida que el número de inmigrantes judíos creciera. [20]

Situación que fue notoria desde un comienzo y ayudó a cristalizar el sentimiento nacional árabe en Palestina, principalmente entre los árabes cristianos. La “Nahda ”, fue ese renacimiento ideológico que al contrario de rasgos anti-judíos, en su fase ascendente promulgó la igualdad entre los seres humanos y la idea de nación árabe que lucha contra la opresión tanto turca como imperialista. [21]

A esto se suma el fuerte lazo entre los árabes y los judíos sefarditas de la zona, afianzado en siglos de convivencia. Incluso, para los sionistas- menospreciativos con sus correligionarios autóctonos-, esta afinidad es un problema grave para concretar sus objetivos expansionistas.

“El problema del sionismo no es que se trate de nacionalismo judío en sí, sino más bien de una forma de supremacía étnica en pensamiento y acción. Y como si fuera poco, una forma de supremacía europea. (...) Muchos judíos vivieron bajo gobierno del Imperio Otomano, donde tuvieron una acogida generalmente calurosa, mucho mejor que el trato que recibieron en la Europa cristiana, que los expulsó de un sitio tras otro. Estos judíos, a diferencia de los judíos europeos que trataron de desplazar a los árabes de sus tierras, vivieron allí pacíficamente y no tenían pomposos planes de un “gran Israel”. Tampoco crearon el sionismo, ni dirigieron la ofensiva por el desarrollo de un estado judío. Para ello fue necesaria una comunidad judía decididamente occidental, europea y ciertamente blanca”. [22]

La necesidad imperante de vigilar de cerca la zona árabe emergente de proyectos y caudillos ideológicos, ameritó buscar los más rebuscados argumentos para instaurar dentro de la legalidad un estado judío como tapón y gendarme que asegurara la hegemonía occidental en la zona del Magreb y el Mashreq.

En este contexto, acuerdos como Siques-Pycot o la declaración Balfour, todos adornados con promesas contradictorias y compromisos cínicos; el genocidio por parte de los nazis y las culpas, finalizaron en una legalidad europea que dio vida al Estado de Israel el 14 de mayo de 1948 [23].

Los espíritus de ambición cegaron la capacidad de análisis de las consecuencias reales de la imposición de un estado sionista europeo en Medio Oriente. Sistemáticamente, Israel instrumentaliza el genocidio para neutralizar los cuestionamientos a sus abusos hacia el pueblo palestino. El segundo ejercito más poderoso del mundo contra unas cuantas metralletas, bombas caseras, piedras y hondas.

De este modo, Israel ha comercializado armamento clandestinamente con numerosos genocidas mundiales, entre ellos el ya difunto dictador Pinochet; ha violado los DD.HH a vista y paciencia del mundo entero; pasa por alto todos los llamados de atención y peticiones de la Organización que le dio vida; devasta poblados enteros, tortura familias, provoca levantamientos entre el ahogado pueblo palestino para justificar la represión brutal bajo el argumento de resguardar su supervivencia a través de la lucha contra el terrorismo árabe-palestino. [24]

El terrorismo de Estado de Israel llegó a indignar de tal manera a la opinión pública mundial que en 1974, la propia ONU redactó una declaración señalando al sionismo tan racista como el nazismo que reprimió a los judíos en Europa, afirmación que en 1996 fue modificada haciendo tabla raza de las evidencias. Hoy es un organismo decorativo, incapaz de cumplir los preceptos para los cuales fue creado.

El mega aparato propagandista a nivel internacional que funciona con capitales sionistas –entiéndase Hollywood, CNN, Fox y demases- permite que la figura de sufrimiento se mantenga viva y acapare adeptos, neutralizando a cualquiera que se atreva a cuestionar las políticas israelíes en torno al pueblo palestino, incluyendo a los propios judíos. [25]

El tema de las vastas redes comunicacionales y de lobby político sionista es de suma importancia, porque éstas son las que ciegan las miradas de la opinión pública, actualmente casi convencida que los intentos de paz y diálogo sólo fracasan porque los palestinos son terroristas, fanáticos religiosos, que no valoran los esfuerzos de los dirigentes israelíes para un acuerdo justo. Es común escuchar en torno a Wye y Camp David: Arafat se farreó la posibilidad real de una Palestina autónoma.

José Saramago, virtuoso intelectual portugués, ganador del Premio Nobel de literatura 1998, no pudo expresarlo de mejor manera. En el libro “Palestina Existe” expresa: “Auschwitz es para los judíos una herida que probablemente no cicatrizará jamás; pero también es una herida que ellos no quieren ver cicatrizada, que constantemente arañan para que continúe sangrando, como si pretendieran hacernos responsables de ella. (...)El holocausto es la gran y permanente justificación de los israelíes. En su conciencia patológica de pueblo escogido, creen que el dolor que padecieron les exime de culpa alguna. Se han convertido en rentistas del holocausto.” [26]


BIBLIOGRAFÍA

- Abunter Anaías, Ester. “Mitos en relación al Conflicto Árabe-Israelí”. Fundación Belén 2000, diciembre 2002.
- Chomsky, Saramango, Said (...). “¡Palestina Existe!”, editorial Focas, Madrid 2002
- Duret, Alain “Oriente Medios, Crisis y Desafios”, le Monde-Editions 1994
- Weinstock, Nathan. “El Sionismo contra Israel”. Barcelona, 1970
- Hillier, Bill. “ Israel and Palestine ”, Londres 1968
- Herzl, Theodore. “El Estado de los Judíos” (1986), Jerusalén 1960
- Wise, Tim. “El Antisemitismo, Real o Imaginario”. ( http://zmag.org/spanish/0602wise.htm )
- Le Monde Diplomatique, “Indivisible y Eterna Jerusalén”, diciembre 2000


1. Es necesario destacar la tradición monoteísta egipcia con Amenofis IV (1402ª.C-1364ª.C) quien reforma la religión instituyendo el culto a Atón (sol), cambiándose nombre a Akenatón (fiel a Atón). Así como también destacar la importancia de Ras Shamra, la Biblia cananea constituida por poemas de tradición oral que dan muestra e una unidad cultural y culto religioso en dicho sector.

2. Cananeos es el nombre que se le da a los habitantes semitas de dicha zona (amorreos, hebreos, nabateos, filisteos, etc.), no designa una raza o clan, sino distintos grupos con parentesco lingüístico sobre la base del arameo y un modo de vida común: el beduino

3. Ver I reyes11.5-8, éxodo 23, además de las huellas del politeísmo en las tradiciones orales transcritas en IX a.C que también dan cuenta de sacrificios humanos u otras exterminaciones sagradas (el libro de Josué 24,2)

4. Neturei Karta, es una organización que agrupa a judíos ortodoxos de todo el mundo que están en contra del actual estado de Israel por considerarlo ilegal, basándose en las sagradas escrituras de la Torah. www.nkusa.org

5. Según Nathan Weinstock,, la cuestión judía es una problema socio-económico que influye en la estructura social. La economía de flujo natural de aquella época, permitió que los judíos protegidos por la aristocracia, llegaran a ocupar incluso cargos administrativos dentro de los Estados, convirtiéndose en los agentes repudiables dentro de un régimen opresor. ( Judaeus era sinónimo de mercator)

6. Utilizar de diferencias religiosas es el motor que prende entre la población. El antisemitismo es una invención de Occidente que tiene sus raíces en el mundo grecorromano y se intensifica durante la Edad Media a través de la asignación de los judíos como asesinos de Jesucristo. En la España ultra-católica de la época dicho argumento rebrotó fuertemente.

7. Weinstock, Nathan. “El Sionismo contra Israel”. Barcelona, 1970. Pág.39

8. Ibíd.

9. La religión fue manipulada como la causa de la represión judía. En el caso del marxismo, las restricciones a la libertad de conciencia son contrarias a sus principios, es por ello que los abusos contra los hebreos se enmarcan en los excesos por la degeneración del régimen. La xenofobia fue también sufrida por las minorías alemanas del Volga, polacos, chechenos, húngaros y tártaros de Crimea

10. Varios líderes del movimiento sionista, entre ellos, Jacobinsky y el presidente del movimiento al término de la II guerra Mundial, Haim Weizmann, no soportaban la idea de instalarse en el arcaico e inculto Medio Oriente, lugar poco representativo de los nuevos judíos blancos y occidentales.

11. Weinstock, o. c., p.63

12. Como todo mito el de “Jerusalén liberada” tiene raíces lejanas. Traduce el apego de dos milenios que los judíos le tienen a Sión, una de las colinas símbolo de Jerusalén. El argumento es que dicha ciudad es única para este pueblo, mientras que cristianos y musulmanes dirigen sus ojos principalmente hacia Roma y La Meca. Según la Biblia , aquí se encuentra el lugar más sagrado de la tierra, al haber sido albergue del Templo del rey Salomón (monte Moria)- donde Abraham había de sacrificar a su hijo Isaac-, destruido por los romanos en el año '70. Éste se recuerda a través del Muro de los Lamentos (Kotel), último vestigio del Templo, donde se asiste a rogar la llegada del Mesías, el fin del exilio y el comienzo de su restauración; lugar que desde hace IV siglos ha adquirido gran importancia.

13. Hillier, Bill. “ Israel and Palestine ”, Londres 1968, p.9

14. Duret, Alain. “Oriente Medio, Crisis y Desafios”. Le Monde- Editions, 1994

15. Herzl, Theodore. “El Estado de los Judíos” (1986), Jerusalén 1960, p.45

16. La colonización empezó desde que se descubrió “Oriente”, su cultura y espacios. Primero, a través de la Iglesia y todo tipo de organizaciones humanitarias y arqueológicas que con la excusa de cuidar los lugares santos y las minorías, negociaron tierras con el debilitado y corrupto imperio Otomano conocido por sus acuerdos a la salud del “vaso de vino”. Por 1882, tiempo de las primeras colonias agrícolas, sólo el 10% del territorio era el cultivado (principalmente Jafa y Jerusalén), por lo que los mecenas judíos supieron aprovechar bien dicha práctica turca para obtener grandes extensiones de tierras a precios irrisorios, terrenos en su mayoría expropiados a agricultores palestinos.

17. En la Europa de la época se usaba indistintamente Siria y Palestina para referirse a la región. Los pobladores palestinos pertenecían diversas etnias, pero eso es común en Medio Oriente, lo que no significa que no sea un núcleo organizado. La sorpresa de los primeros que desembarcaron en masa fue grande, al encontrarse que la zona no esta desolada. Como fue el caso de Max Nordau, lugarteniente de Herzl, quien manifestó la injusticia que se estaba cometiendo contra los pobladores.

18. o.c. Weinstock. p. 98

19. Desde 1882 hasta 1899, acudió al llamado desesperado de los colonos que no eran capaces de sortear las condiciones de clima y suelo. Rothchild, adopta esa misión patriarcal, importando a Palestina trabajadores negros de Egipto, descubriendo al instante que la empresa de instalación de colonos era singularmente costosa. En 1900, seguía siendo improbable que los colonos pudieran mantenerse por sí solos. El Barón finalizó su tarea, 360 familias subvencionadas a un costo de 40 millones de francos, un aporte de 19 colonias y una escuela agrícola establecidas. Inversión que no fue gratuita, con ella se tomó la administración burocrática las colonias, representado a través de un intendente que estaba, incluso, autorizado para usar la fuerza con tal de asegurar obediencia.

20. Es importante hacer mención de la famosa carta de Lord Balfour, ministro británico de Asuntos Exteriores en 1917 a Lionel Rothchild donde le comenta que su majestad ve con bueno ojos el establecimiento de un hogar nacional para los judíos en Palestina, resguardando a los pobladores autóctonos.

21. Hablar de antisemita es impropio debido a que ese termino designa una fobia o aversión a la etnia que comprenden los pueblos asiáticos con lenguas parientes que derivan del arameo. En este caso, hebreos y árabes son semitas, por tanto es ilógico hablar de árabes antisemitas. En l a Nahda , uno de los heraldos del nacionalismo árabe, el egipcio Abdullah Al Nadin, luchó por la integración de las minorías judía y copta en la comunidad nacional

22. Tim Wise, ensayista judío y activista contra el racismo. “El Antisemitismo, Real o Imaginario”. (http://zmag.org/spanish/0602wise.htm)

23. Luego de terminada la Segunda Guerra Mundial y la derrota de Hitler por los aliados, la Asamblea General de la ONU propició el 29 de noviembre de 1947, la división de Palestina en dos estados independientes: uno árabe y otro judío. El 57% del territorio ara el 30% de la población, luego de las posteriores guerras, el 80% del es de los Israelíes y el 20 % desmembrado para los palestinos.

24. El aparataje sionista actual, esta sumamente amarrado a la política y la economía estadounidense. Grandes sumas de dinero a los partidos demócrata y republicano, además de un sinnúmero de negocios inmobiliarios e industriales en conjunto, que abarcan los medios, las finanzas y el Gobierno, hacen que esta influencia sea incontrarrestable. La política del nuevo imperialismo político norteamericano concuerda a la perfección con las políticas ejercidas por Sharon- Peres. No resulta sorprendente que dos de los principales defensores del Pentágono de la doctrina de guerra que prevalece y de la agresión israelí sean Paul Wolfowitz y Richard Perle, dos acérrimos partidarios de organizaciones judías de extrema derecha.

25. Esto ocurre con cualquier intelectual o persona de cualquier rubro que ponga en tela de juicio las políticas de Estado con respecto a los palestinos. Los mismos policías de reserva ( refuzniks ) pagan caro oponerse a invadir o reprimir en territorios palestinos, el epígrafe de “traidores” los deja inmediatamente fuera del sistema de derechos y regalías.

26. José Saramago, novelista portugués y premio Nóbel. “¡Palestina Existe!”. Foca Ediciones, Madrid, 2002 Pág. 34


* Periodista de la Universidad de Chile.
Ha escrito diversos artículos y publicaciones relacionadas con Medio Oriente y es autora del libro Las Hijas del Islam.

En: Hoja de Ruta Edición Nº 5, marzo 2007
http://www.hojaderuta.org