UNA ESCANDALOSA REALIDAD: SE SALIÓ DEL FUEGO PARA CAER EN LAS BRASAS
Por Jorge Núñez

En relación a un informe dirigido a sus socios me permito hacer una breve exposición de hechos:

1.- La abrumadora y obscena realidad de la SECh contrasta vivamente con el documento por ustedes redactado, Directorio SECh. Llama la atención que no esté tan mal redactado, seguramente los académicos "investigadores y poetas" habrán coadyuvado a pasar piolaesta debilidad. Luego la referida "casa de putas", en palabras de Antonio Gil, y sus relaciones institucionales con la CuCut, entidad afantasmada entre lo que dice, representa, revela la mirada miope de su Directorio. ¿Qué importancia tiene la Cucut? Solo la que pueda conferirle el Estado. Porque claramente está situada en las antípodas de la participación obrera, profesional, etcétera. Para ser SECh se requiere tener lavocación de la pérdida de tiempo, de los espejismos de poder, de no morir sin hambre. Fuentes, Palma, Lacámara, Robledo: necesarios antídotos imprescindibles de la democracia cultural.

“Pequeñas catástrofes cotidianas, transgresiones del lugar: en la fachada principal de Simpson Siete, la Sociedad de Escritores de Chile, un perro levanta la pata y mea en la pared. La engañosa cuestión estética en Simpson Siete da paso pronto a la reflexiva: el concepto de territorio literario, el cenotafio de los vivos, los vivarachosy los que caen vivos, de vivos,laescritura SECh como desacralización de su propia definición, y el contexto de los escritores ausentes como espacio de contaminación, de la inteligencia de Fierro, de la cordialidad de Contreras. El perro, dice el mapuche que pulula por fuera de la casa de los fantasmas, de algún modo señala que el mausoleo es el lugar en el que desarrolla sus estrategias de sobrevivencia, del mismo modo queotros can cerberos desarrollan las suyas sellando con orín su territorio" .

Hay quienes, al interior de aquella institución en la cual permaneces, que donde decía "nefastos", leen "Hefestos". Así leyeron a Homero.

Se añade que si bien la pasividad, la abulia es una cuestión entronizada en nuestras conductas corrompidas por la persuasión de la democracia y sus atributos, de cuando en vez alguien saca la voz para aclarar que no por pasivos somos adherentes a las encuestas, que una encuesta no es lo que reza el diccionario de Coll, "averiguación, indagación o pesquisa que se hace subiendo una calle empinada", que la verborrea no es una enfermedad venérea de la elocuencia.

La devastación, la ausencia de socios el día lunes es algo estrepitoso. Estrepitoso para quien le tenga amor, descorazonamiento y preocupación marginal, huelga decirlo, a aquella institución que privilegia –y se pavonea– de establecer relaciones institucionales con aquellas que tienen el mismo derrotero y peso de la noche. Claramente la CuCut es un antro que posee un muy buen membrete, con representación de sindicatos sin socios y alguna colegiatura sin colegios, es decir, a astutos estrategas que ostentan un membrete de oropel y respaldo del socialismo criollo oficial para poder vivir, comer y algo más.

Luego (cita), la"Gestión y organización programa "Ernesto Cardenal en Chile", que permitió recitales y encuentros con el poeta en la Feria Internacional del Libro, Universidad Bolivariana, Cerro Navia y diversos sectores de Santiago y la VI Región".

Es decir, la insistencia, ante tanta precariedad, de poner en la mesa antiguos temas, añejas controversias como el cristianismo y marxismo. El propio Cardenal y algún íntimo de él expresaron su extrañeza de ser exaltado. Tontamente.

Mismo, la (cita) "Participación destacada en programación de la 26 Feria Internacional del Libro de Santiago, con presencia de significativo stand y homenaje de la Cámara Chilena del Libro".

Importa subrayar que quienes se precian escritores, es decir, de personas que leen y piensan, piensan y escriben ya no van, visitan ni colaboran con ese centro.

Lo engañoso del informe por ustedes emitido –la mercancía que desea exponerse– se sustrae ante la realidad espejeante y obscena de la notoria ausencia de los que a contracorriente intentaron forjar algo. La glorificación del fetichismo, la expulsión de alcohólatras, de las buenas intenciones y vacuidad de sentido en pro de una idealización relacionada con el carácter paródico de los ausentes ya sólo concierne al aparato digestivo que absorbe, succiona, traga, digiere y finalmente evacua. Informes.

El reality show de Robledo y la silla, la activa participación de quienes no escriben aunque redactan, de las fantasmagorías, son los recursos con que fagocita aquel aparato antaño lúdico, crítico, teórico. En su lugar Carlos Órdenes Pincheira, Patrick Gilbert, Magdalena Fuentes, Alejandra Zarhi, Gonzalo Contreras; y los más recientes, Jorge González L., Simón Fierro: nuevos comisarios comensales operarios de la cultura, de la gestión literaria.

Está bien, finalmente, la domesticación del acto de escribir, pero por lo menos, tener claridad, la Sociedad de Escritores de Chile, de que el ilusionismo es una trampa, que de la magia hemos heredado lo peor, la presunción de ser verdad.

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Carta dirigida al Presidente de la SECh con ocasión de habernos encontrado en el funeral de Antonio Avaria. En tal momento, Reynaldo Lacámara inquirió acerca de mi alejamiento y esta fue la contestación.

Señor

Reynaldo Lacámara Calaf

Presidente

Sociedad de Escritores de Chile

Presente

Estimado Reynaldo: la presente carta, vía modalidad ciberespacial, es una carta reflexiva; quiero decir, con el tiempo y distancia de rigor. Por lo mismo, si bien el trazado general de esta carta sigue una sucinta cronología de mi actuación, también comete una revisión exhaustiva de acontecimientos

Se añade que esta modalidad, comunicación vía escrita, es provocada ante las dificultades para poder reunirme contigo en privado, cuestión que te solicité en reiteradas ocasiones.

Hasta que desistí.

Se me podrá argüir que en más de alguna oportunidad hubimos de conversar en privado; nunca fue con el debido tiempo para poder expresar y desarrollar con propiedad algunas opiniones antes que pensamientos– pues mayormente estabas ocupado; caso contrario, con interrupciones de cualquier persona.

Pues bien, es bastante evidente mi alejamiento de la institución. José María Memet, Estela Socías, en la propia revista Pausa, en mis visitas como colaborador en La Tercera y diversas personas me han preguntado acerca de mi alejamiento, toda vez que permanentemente expresaba mi convencimiento de que desde la SECh era posible hacer cosas propositivas que propendieran al engrandecimiento de la institución y, principalmente, de sus afiliados, de corregir debilidades, principalmente de orden societal.

Por ello es que te formulé numerosas actividades, entre las que recuerdo:

Configurar un archivo actualizado de escritores con consulta no sólo a los antecedentes que datan y circulan en bibliotecas públicas sino también a las privadas. Ante la escasez y desorden de datos, redacté una propuesta de trabajo en la que estimé de suma relevancia configurar un archivo que contuviera desde la literatura de cordel en adelante, con períodos y resultados de mi trabajo. No menor fueron las opiniones elogiosas y hasta de sorpresa en Referencias Críticas, de la Biblioteca Nacional, ante esta preocupación que expresaba el Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile.

Luego, te sugerí hacerme cargo de la librería de la SECh, a lo que me espetaste que había otro proyecto en barbecho, la de llamar a una especie de licitación con editoriales que ya tuvieran un cierto recorrido y experiencia respectiva. Que la librería se convirtiera en un café literario, con exhibición de películas y otros.

Con anterioridad, propuse a ti, a Víctor Sáez y Eduardo Robledo rediseñar la página web de la SECh, toda vez que su diseño era extremadamente deficiente y con erratas notables y enervantes. Para ello, existió la posibilidad de efectuar el rediseño con una agencia de diseño y la otra, con el diseñador de la página web de Codelco. De más está decir de las reuniones y tiempo invertido con quienes subyacen; por añadidura mencionar a Víctor Hugo Díaz y a Gregorio Angelcos, con quienes ideamos un diagrama editorial con consulta a tu investidura.

Asimismo, me propuse representar la SECh ante el Consejo de Monumentos Nacionales. Para ello, ante el desconocimiento tuyo de esta institucionalidad y de la representación de los escritores, hube de hacer una indagación para inquirir toda la información de rigor. Una vez clarificada la situación, me señalaste que tenías en mente a Marcelo Lira, toda vez que él es un artista visual; que le daba mayor idoneidad y compatibilidad para representarnos ante el Consejo; ello a pesar de haber presentado mi currículum vital en el que consta –cuando menosmi familiaridad con la arquitectura y el diseño industrial (que se ocupa, entre otras cosas, del mobiliario de una ciudad), de haber sido editor general de revista Ambientes (especializada en su momento en arquitectura, diseño y arte).

Importa subrayar algo para mí impensado: nunca imaginé que pudiera presentar mi currículum vital en la SECh, por modestia, por falta de interés, por escozor.

Antes al momento de cesar mi rol como Secretario Técnico, existió un compromiso explícito (y verbal, huelga decirlo) del vicepresidente Aristóteles España y de la secretaria general Magdalena Fuentes, en representación del Directorio SECh, en el sentido de que no se iba a prescindir de mis servicios toda vez que en el desempeño del mismo hube de tener una actitud de servicio y confiabilidad.

La falta a este compromiso se ha hecho evidente. Se agrega que con posterioridad no hubo explicación alguna para desecharme.

Un dato más: cuando fue menester, personalmente solicitaste mi voto junto a Angelcos. Luego, en el devenir del proceso eleccionario hube de mantenerte sistemáticamente informado del desarrollo del mismo, hubo más de alguna complicidad; lo cual da cuenta, primeramente, de mi fidelidad y lealtad para con tu persona y gestión y segundo, de mi adecuación y ponderación silente para discernir.

Y luego, para alejarme.

Confieso que mi voto hacia ti, hacia Gregorio Angelcos, hacia Cecilia Palma, hacia Aristóteles España, hacia Eduardo Robledo, hacia Víctor Sáez, me resultaron estimulantes como lo es estar ante una excepcionalidad. Hoy en día podríamos interpretar esta adhesión como un principio de incertidumbre, muy similar al principio de incertidumbre que sostiene la física cuántica: este principio dice que las cosas pueden ser ondas o partículas según como se las interrogue.

Ante este estado de cosas, me permito cometer algunas disquisiciones:

1.- De la Educación y Adecuación de la Enseñanza en la Familia

Hoy por hoy, el diagnóstico no deja lugar a dudas en cuanto a la buena salud del Consejo Nacional de Libro y Lectura, que parece nutrirse de la paulatina anomia de unas manifestaciones de escritura –antes que literarias– que se han visto limitadas, en muchos casos, a lanzar gritos roncos expresando su deterioro, con supuesta ironía.

El escritor, convertido por necesidad en médico y paciente homeópata –de medicamentos baratos– se diagnostica, se receta y se aplica el tratamiento: banalización para corromper la banalización.

(...) Espoleado por el éxito de la transición democrática y por una significativa inyección de fondos provenientes del Estado, el libro ha pasado a ser de material marginal a portador centrípeto de las manipulaciones del idioma escrito; el desconocimiento y/o desinterés de las autoridades ministeriales –de Educación y Consejo Nacional del Libro y La Lectura– sobre la competencia y ausencia de rigor formal, no tienen relevancia puesto que los recursos básicos –autor, texto, editorial, publicación– están ya asegurados. No obstante, las transformaciones y atrofias del idioma tienen una significación multigeneracional de soslayo para la entidad de las erratas, aun si el desconocimiento o ignorancia de la lengua escrita resulta cada vez más determinante en los sectores socioeducativos.

Así las cosas, la reconstrucción intelectual se escribe con dialectos accesorios y de la ausencia de polémica han nacido las verdades compartidas.

2.- El Modelo de la Fotografía: La Arquitectura

Sabido es que las ruinas mayas ya estaban causadas por el abandono de sus habitantes, cuando los conquistadores españoles del siglo XVI se apoderaron de Yucatán y de Guatemala, y que permanecieron ignoradas hasta 1841, cuando el inglés George Catherwood, apenas dos años después de la oficialización en París del invento de Niepce y de Daguerre, les trajo a la luz pública y las convirtió efectivamente en ruinas por medio de grabados que les hizo.

Si bien esta metáfora no es exacta abre las puertas no sólo al enunciado de la tediosa tautología según la cual una obra arquitectónica no es una obra arquitectónica sino una ruina. ¿O qué otra cosa puede pensarse de una obra arquitectónica que no es más que un vestigio, un residuo, una huella cada día más incomprensible del pasado inmediato?

Manifiestamente, los soft edifican las ruinas y los iceberg visuales pueden igualarse al de la memoria regulatoria en Santiago de Chile, puesto que las ideas germinales son expresadas mediante códigos semánticos a través de collages narcisistas referidos a la arquitectura como la realización de complejos laberintos en que los condicionamientos constructivos, técnicos y económicos presentan posibilidades de hacer fotografías de cotidianidad. Cotidianidad y realidad como metáforas de la posmodernidad, del despunte de la democracia con estrategias políticas disfuncionales y debates tratados en diferido.

(...) Es que el exhibicionismo de la arquitectura en su babilónico afán de urbanizar la gentrificación de la capital de Chile y animar el cáncer de asfalto con toxígeno de ofertas, la dificultad heurística para reemplazar la experiencia por el simulacro y en los últimos años (...) asistimos a la dispersión y absorción de la arquitectura en un complejo de memorabilia falsa, pues la disciplina ya no puede ser mirada, recorrida ni pensada como un cuerpo separado de las peculiaridades (teóricas, espaciales, temporales, económicas, propagandísticas) de su exposición y del mundo expositivo en que más que situarse, se ve envuelta.

(...) Una oportunidad más para el reclamo mayor de que la arquitectura banaliza lo cultural y lo cultural de Chile –su memoria– es un patchwork fugaz, efímero, grotesco, altamente rentable, ruidoso y llamativo a no pensar. (...)

3.- Esterilidad y decadencia

Las condiciones de supervivencia y visibilidad de la Sociedad de Escritores de Chile tienden a disimular la decrepitud, las convulsiones que anteceden y preceden a la administración de Reinaldo Marchant.

Sin embargo, en los numerosos correos informativos de la institución persiste la mala ortografía, el no saber redactar adecuadamente un comunicado de prensa. Y en la casa del idioma debiera constituir una preocupación central ante el lector, ese cíclope, ese gigante que tiene un solo ojo, que no puede ver los dos lados de las cosas. Pero que mira. Como el voyeur, sin que se sepa desde donde está mirando.

4.- Del coraje

Hoy por hoy la tolerancia es la democratización de sus mecanismos de represión y el coraje político ya no consiste en oponerse a las fuerzas dominantes, sino en ceder a éstas oponiéndose a sus propios votantes. La perturbación de las subjetividades, el detritus del libro son las preocupaciones menos señaladas. En ello, el proselitismo idiomático

pareciera casi una involución y la lectura se expresa en una visión general y unitaria que dice referencia a un proyecto cultual transcrito en encuestas.

En corto: Mis certezas fueron vulneradas en la Sociedad de Escritores de Chile puesto que la reflexión y la estrategia común se cometen bajo un dominio de estalinismo blando, en su lugar se ha instalado ese comportamiento tan de nuestros tiempos democráticos de oír sin escuchar y diagramar –al interior de SECh– polarizaciones infructuosas cuya finalidad específica son capturar y exaltar la atención de sus protagonistas antes que ordenar los quiebres y accidentes, las verdades interiores.

El haz y envés en mi paso por la SECh estuvo alejado de la pedantería elefantina, ante las coyunturas nefandas hube de mantener una actitud lata. El ser humano que subyace en este correo ya no mide, sitúa, limita ni sugiere acercamientos entre la institución y la comunidad. Las complicadas secuencias, las digresiones, los cortes y repeticiones, las aporías, las calles sin salida, los cambios de perspectiva, las continuas permutaciones, las dislocaciones e inversiones, mi interés por las mejoras de la sociedad estará enfriado hasta cuando crean los Directores Aristóteles España, Magdalena Fuentes y tú, Reynaldo Lacámara, que pueden sostener su palabra.

Una constancia más: No tengo nada contra quien aspire a la totalidad. Pero la institucionalidad, urgida por la exigencia de los grandes socios, debiera plantearse desarrollar una experiencia vicaria para sus propios socios y ya no un itinerario de variaciones oscilantes.

Si no la contestó lo entiendo. El mercado y contexto cultural le configuran su conciencia descentrada y sedentaria.