7 DE NOVIEMBRE EL "AURORA" ANUNCIABA UN NUEVO MUNDO Y EL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN BOLCHEVIQUE
Tras los cañonazos del crucero "Aurora" venía el anuncio de un nuevo mundo, se iniciaban "Los diez días que estremecieron al mundo".
Es conocida la hostilidad de la burguesía internacional y del imperialismo, que odian la Revolución de Octubre y a Lenin, porque constituye una incalculable pérdida para ellos y ocasionó un irreparable colapso histórico al sistema capitalista mundial el 7 de Noviembre de 1917. Es sabida también la hostilidad de los ideólogos, de las corrientes y de los Partidos políticos burgueses y revisionistas, porque la Revolución de Octubre marcó en la práctica el triunfo del marxismo-leninismo como ideología sobre cuya base se llevaría a cabo la transformación revolucionaria de la sociedad, hacia un mundo nuevo al cual pertenece el futuro. El tiempo probó la permanente actualidad de los valores de las ideas de la gran Revolución Socialista de Octubre y de sus inmortales enseñanzas sobre las vías para la toma del poder por el proletariado, sobre el papel dirigente del partido comunista en la revolución, sobre la alianza de la clase obrera con el campesinado, la ruptura de la vieja maquina estatal burguesa y la constitución del nuevo poder del pueblo
El aniversario del triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre, da la oportunidad de meditar sobre los problemas fundamentales del desarrollo mundial, sobre como hay que concebir el porvenir de la sociedad, quien es el portador del progreso y por qué medio es posible realizarlo, cual es el papel de la clase obrera en el desarrollo social y sobre qué base ideológica es concebido y elaborado su estrategia y táctica.
Los delegados del II Congreso de los soviets se diseminaron por el país, para difundir la noticia del triunfo de los Soviets en Petrogrado y asegurar la victoria del poder soviético en toda Rusia. Desde octubre de 1917 hasta enero-febrero de 1918, la revolución soviética logró extenderse por toda Rusia. Tan rápido fue el ritmo con que el poder de los Soviets se fue instaurando a lo largo del territorio del inmenso país, que Lenin hablaba de la marcha triunfal del poder soviético. Pronto al Smolny comenzaron a llegar ininterrumpidamente telegramas con noticias de que en una ciudad tras otra de Rusia los obreros se adueñaban del poder.
La Revolución Socialista había triunfado. Entre las diversas causas que determinaron este triunfo tan relativamente fácil de la Revolución Socialista en Rusia, conviene destacar, como fundamentales, las siguientes:
La Revolución de Octubre se enfrentó con un enemigo relativamente frágil, mal organizado e inexperto políticamente, como la burguesía rusa, económicamente débil. No tenía ni la independencia política ni la iniciativa necesarias para encontrar una salida a la situación. No poseía esa experiencia en manipulaciones políticas en gran escala que posee, por ejemplo, la burguesía francesa, ni había pasado por la escuela de canalladas de gran estilo en que es maestra, por ejemplo, la burguesía inglesa. Al subir al poder, la burguesía rusa que, días antes de la revolución de Febrero, se esforzaba en llegar a un acuerdo con el zar, continuó la política del aborrecido autócrata. Lo mismo que el zar, abogaba por la guerra hasta 1a victoria final, a pesar de que la guerra arruinaba y agotaba al país y dejaba exhaustas las energías del pueblo y del ejército. Defendía, lo mismo que el zar, la conservación de la propiedad de los terratenientes sobre la tierra, a pesar de que los campesinos perecían por falta de tierras y sucumbían bajo 1a opresión. En cuanto a la política seguida respecto a la clase obrera, la burguesía rusa iba todavía más allá que el zar, pues no sólo se esforzó en mantener y robustecer la explotación de los patronos, sino que, además, la hacía insoportable, mediante 1a aplicación de cierres de fábrica en masa.
A la cabeza de la Revolución de Octubre figuraba una clase revolucionaría como la clase obrera, templada en las luchas, que había pasado en poco tiempo por dos revoluciones y había sabido conquistar, en vísperas de la tercera revolución, la autoridad de dirigente del pueblo, en su lucha por la paz, por la tierra, por la libertad y por el socialismo. Si no hubiese existido este núcleo dirigente de la revolución, acreedor a la confianza del pueblo, que era la clase obrera, no se hubiese logrado tampoco la alianza entre los obreros y los campesinos, sin la cual no habría podido triunfar la Revolución de Octubre.
La clase obrera de Rusia contaba con un aliado tan importante en la revolución como eran los campesinos pobres, que formaban la aplastante mayoría de la población campesina. La experiencia de ocho meses de revolución, que valía por decenas de años de desarrollo normal, no había pasado en vano para las masas trabajadoras del campo. Durante estos meses, habían tenido ocasión de pulsar en la realidad a todos los partidos de Rusia y convencerse de que no eran los kadetes, ni los socialistas revolucionarios, ni los mencheviques los que pelearían contra los terratenientes ni derramarían su sangre por los campesinos; de que sólo había en Rusia un partido que no se hallaba vinculado con los terratenientes y que estaba dispuesto a aplastar a éstos para satisfacer las necesidades de los campesinos, y este partido era el Partido bolchevique. Esta circunstancia fue la que sirvió de base para la alianza del proletariado con los campesinos pobres. Sin esta alianza la Revolución de Octubre no hubiera podido vencer.
La clase obrera tenía a su cabeza un Partido experimentado en la lucha política. Sólo un partido como el bolchevique, era suficientemente intrépido para conducir al pueblo al asalto decisivo y suficientemente prudente para sortear todos los obstáculos que se alzaban en el camino hacia la meta; sólo un partido así podía fundir en un gran torrente revolucionario movimientos tan diversos como el movimiento democrático general por la paz, el movimiento democrático-campesino por la incautación de las tierras de los terratenientes, el movimiento de liberación nacional de los pueblos oprimidos por la igualdad de derechos de las naciones y el movimiento socialista de la clase obrera por el derrocamiento de la burguesía y la instauración de la dictadura del proletariado. Es indudable que la fusión de estas diversas corrientes revolucionarias en un poderoso torrente revolucionario único fue lo que decidió la suerte del capitalismo en Rusia.
La Revolución de Octubre estalló en un momento en que la guerra imperialista estaba aún en su apogeo, en que los principales Estados burgueses se hallaban divididos en dos campos enemigos, en que estos Estados, empeñados en una guerra de unos contra otros y debilitándose mutuamente, no podían inmiscuirse a fondo en los asuntos de Rusia, interviniendo activamente contra la Revolución. Esta circunstancia facilitó considerablemente el triunfo de la Revolución Socialista.
Este año 2006 conmemoramos el 89 aniversario del triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Esta victoria tuvo una repercusión de alcance universal, siendo ya imposible que los trabajadores del mundo olvidemos la lección magistralmente impartida por el proletariado de Rusia y de las otras nacionalidades que componían el podrido imperio zarista, proletariado dirigido por la vanguardia comunista, por el Partido de Lenin y los bolcheviques.
Hoy, la contrarrevolución mundial, los imperialistas y sus aliados nos dicen que aquello fracasó porque es imposible construir la sociedad sin clases, que el modo de producción capitalista es eterno y que no podremos acabar con la explotación del hombre por el hombre. Pero, muy al contrario, lo que quedó demostrado es que sí se pueden transformar las relaciones de producción capitalistas y sustituirlas por el socialismo, que fue el único sistema capaz de garantizar bienestar, prosperidad y paz a los trabajadores del Estado soviético.
El Partido Comunista de la Unión Soviética, armado con el arma más poderosa jamás imaginada, el marxismo-leninismo, se buscó construir el socialismo El revisionismo es el principio del fin para el movimiento comunista y hoy, millones de trabajadores de los pueblos soviéticos sufren las catastróficas consecuencias del abandono de la línea trazada por Lenin , y de la reinstauración del criminal capitalismo en lo que fue el mayor muro de contención del fascismo y del imperialismo.
89 años después los revolucionarios estamos en la obligación de renovar nuestro compromiso con el marxismo-leninismo y con la revolución que ha de acabar con la esclavitud asalariada y con la opresión del Estado burgués. Sabemos que los camaradas de los pueblos soviéticos están empezando a reconstruir la vanguardia comunista y que por ello sufren represión y cárcel. Nosotros mostramos todo nuestro apoyo y solidaridad a su noble causa. Estamos convencidos que volverán a darnos una nueva lección revolucionaria porque Octubre de 1917 está grabado a fuego en su memoria y es imposible de olvidar.
¡VIVA LA GRAN REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
