
MEXICO
El pueblo de Oaxaca está siendo ejemplo de movilizaciòn inteligente y pacìfica contra el tirano Priísta Ulises Ruiz que se niega a abandonar su corrupto cargo de gobernador de Oaxaca.
Ulises está acusado de a s e s i n o , corrupto y tirano.
La osadía del pueblo de Oaxaca ha costado muertos y heridos a la población aparte del cansancio de estar más de 5 meses de paros en la capital de Oaxaca con barricadas y protestas.
Aún así al gobierno tan sólo se le ocurre enviar a sus tropas vikingas de saqueo, la PFP que ya se lució en Atenco violando todos los derechos internacionales.
Los compas de Oaxaca han aguantado los asaltos policiales y han dejado aislados a la PFP en la plaza del Zócalo. Donde a día de hoy la PFP ha saqueado todos los comercios de alrededor como botín de su estatus social de perros del poder.
Los medios de comunicación están mintiendo descaradamente en México y los medios independientes están logrando una enorme movilización de apoyo a Oaxaca tanto dentro de México como en el mundo.
Policías federales saquean y defecan en comercios del zócalo oaxaqueño
''Estos perros hasta con un bote se entretienen'', justifica un mando
Refrescos, agua, productos chatarra, un horno y un minicomponente, el botín
Nomás unas cositas, dice un uniformado
Estragos en uno de los locales que se ubican bajo el quiosco
Oaxaca, 30 de octubre. En los primeros minutos de hoy, mientras sus muchachos rompían a culatazos los locales del pasaje comercial Alberto Canseco Ruiz, ubicado debajo del quiosco del zócalo de la ciudad de Oaxaca, un mando de la Policía Federal Preventiva (PFP) aceptó: ''Estos perros hasta con un bote se entretienen''.
Tomado el zócalo, los policías federales se dedicaron a saquear dichos comercios y en la rapiña sustrajeron refrescos, botellas de agua, bolsas de papas fritas, e inclusive se llevaron carnes frías, una televisión, un horno de microndas y un minicomponente de una tortería.
En cinco meses de plantón permanente en el centro histórico de esta ciudad, los comerciantes no habían denunciado un solo robo. Hoy, cuando las fuerzas federales llegaron, supuestamente a restablecer el orden, los vendedores encontraron candados violados, estanterías destruidas y, aunque en varios locales dejaron algunas cosas, no quedó un solo cuchillo en una tienda especializada.
Por si fuera poco, los policías defecaron en tres de los cuatros accesos al pasaje subterráneo, aunque existe un servicio sanitario bajo el quiosco.
También rompieron las cortinas de un puesto de periódicos ubicado frente a Catedral, con el argumento de que ahí podrían encontrarse armas, pero sólo fue para llevarse todas las revistas y las historietas, e inclusive películas y discos.
Cuando por la mañana llegó el propietario del puesto, un policía sin más le soltó: ''Fueron los de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca).''
El producto del saqueo se lo llevaron entre los chalecos antibalas, y otros, más previsores, sacaron de una tienda rollos de bolsas de plástico para guardar lo que habían sustraído.
''Nos partieron la madre'', exclamó indignada la dueña de uno de los locales, mientras pasaba entre los destrozos.
Otro comerciante vio cuando un policía llevaba refrescos y bolsas de comida chatarra. Al increparlo, el federal preventivo le devolvió: ''Nomás unas cositas''.
Una de las cortinas de metal tiene el letrero: ''Joyería, oro de Monte Albán''. Se trataba, pues, de un buen botín; sin embargo, al abrir un poco las hojas de acero se encontraron que se trataba sólo de una bodega de sillas para los músicos del quiosco, y no las abrieron por completo. Lo que no sabían es que la joyería se encontraba en otro local que no abrieron.
''¡Qué desgraciados!'', lamentó otra propietaria de una tienda de refrescos y golosinas. Los federales no respetaron tampoco una tienda de artesanías y se llevaron aretes, piezas de barro negro y regalos varios.
-¿Quién se va a hacer cargo de pagarnos? ¿Tal vez el gobernador Ulises Ruiz, la Policía Federal Preventiva o el presidente Vicente Fox? -se preguntó el propietario de la tortería.
-¿Y si se va? (el gobernador) -le preguntó una mujer.
-¡Qué se va a ir ese güey!

Con tanquetas y disparos entran las fuerzas policiacas a Oaxaca
En medio de cateos a domicilios particulares comienza la persecución de la gente en resistencia
El cuerpo del joven Jorge Alberto López, quien murió durante la incursión de las fuerzas policiacas a la capital oaxaqueña, es velado por la comunidad. La Policía Federal Preventiva (PFP) ocupó desde las 2 de la tarde esta ciudad capital y el centro histórico, después de romper barricadas con tanquetas que arrojaron agua a presión, disparar armas de fuego, arrojar decenas de gases lacrimógenos y enfrentarse, durante más de dos horas, con colonos de San Jacinto Amilpas y brigadistas de la barricada de Canal 9. En la ocupación cayeron el enfermero del IMSS Jorge Alberto López Bernal, el profesor Fidel García y un menor de 14 años aproximadamente, aún no identificado.
Aunque la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) abandonó el zócalo capitalino a las 19 horas y se replegó a la Ciudad Universitaria, luego de una fallida negociación telefónica con la Secretaría de Gobernación, la persecución de ciudadanos que exigen la caída del gobernador Ulises Ruiz se extendió por la noche a las colonias cercanas a la capital, como Santa Rosa, en el Parque del Amor, situado en el puente Porfirio Díaz, así como en la calle Valerio Trujano.
Tras la incursión, los efectivos policiacos realizaron cateos a domicilios particulares y detuvieron a unas 50 personas, que -declaró el vocero de la APPO, Florentino López- fueron trasladadas a la 28 Zona Militar. Algunas fueron aprehendidas en las inmediaciones de Ciudad Universitaria y trasladadas en helicóptero a las instalaciones castrenses.
Los heridos
Hasta el cierre de esta edición se registraban ocho personas lesionadas y un número no definido de policías, aunque tres resultaron heridos por quemaduras de bombas molotov y cohetones. En el enfrentamiento en Canal 9, un federal recibió de lleno una molotov, que le prendió fuego, y sus compañeros le ayudaron a sofocar las llamas. La policía no informó a qué hospital fueron trasladados sus heridos, ni sus nombres.
En contraparte, los contingentes encargados de ocupar primero el centro histórico enfrentaron poca resistencia, pero también reprimieron a la sociedad que los increpó a su paso. A las cuatro de la tarde, tres agrupamientos se apostaron en las dos esquinas al sur de la plaza, en Bustamante y Portal de las Flores, desde donde arrojaron dos bombas de gas lacrimógeno, mientras otro avanzó hasta la esquina de Porfirio Díaz e Independencia.
A las siete de la noche, cuando la comisión de seguridad de la APPO pidió a 800 de sus integrantes replegarse a Ciudad Universitaria, los policías comenzaron a relajarse, se quitaron el casco y utilizaron como camas sus escudos y, a modo de cobijas, las mantas en las que el movimiento reclama la renuncia de Ulises Ruiz.
Las fuerzas federales recuperaron, además de la plaza principal, la alcaldía, la Secretaría de Finanzas y las oficinas de la policía municipal, y se preparan a intervenir en las alcaldías tomadas aún por la APPO.
Tras la incursión, que ocurre a cuatro meses y medio del fallido operativo de las fuerzas estatales, el gobernador advirtió esta noche que no solicitará licencia al cargo porque, adujo, su mandato "nunca ha estado sujeto a negociación". Sus colaboradores aseguraron que siguió el operativo desde una oficina en San Felipe del Agua, al norte de la ciudad.
El avance de los cuatro mil policías enviados a Oaxaca para "recuperar" la capital del estado ocurrió de manera simultánea desde el aeropuerto y de una base provisional en la carretera México-Cuacnopalan, en el entronque con el municipio de Etla.
Pasada la una de la tarde, media hora después de que 12 militares vestidos de civil fueron entregados a un mando castrense en la calle Símbolos Patrios, donde fueron retenidos, desde el aeropuerto salieron más de 80 autobuses con policías, a los que les abrieron paso dos trascavos que "barrieron" las barricadas y avanzaron hacia el centro de la ciudad.
Los autobuses y camionetas utilizados como barricadas fueron prácticamente levantados en vilo por los trascavos y, para evitar que los obstáculos fueran repuestos, la PFP distribuyó sus líneas a 100 metros entre sí, y cualquier intento de regreso fue disuelto a empellones con los escudos.
El avance de las tropas, entre las que participaron grupos especiales de inteligencia y táctica, estuvo apoyado por cuatro helicópteros de la policía federal y del Ejército. Antes de ordenar la marcha de la policía, se realizaron ocho vuelos de reconocimiento.
Al otro lado del valle, en Etla, cientos de personas se congregaron a la altura del pueblo de San Lorenzo, adonde se trasladaron mil 500 policías preventivos armados con rifles de asalto, lanzagranadas y toletes. Los ciudadanos y simpatizantes de la APPO repudiaron la presencia de las fuerzas federales, inclusive cuatro voluntarios se desangraron. Casi a las dos de la tarde se les ordenó avanzar y, ante la resistencia ciudadana, utilizaron las tanquetas para dispersarlos con agua a presión.
Las tanquetas fueron trasladadas hasta Etla por tráileres en plataformas; aunque se compraron en el último tramo de la administración de Carlos Salinas de Gortari, fue hoy, cuando faltan 31 días para que el presidente Vicente Fox concluya su mandato, que se utilizaron por primera vez. Esta noche, en los enfrentamientos con colonos, dos fueron destruidas.
Como en Símbolos Patrios, la gente extendió mantas y cartulinas en las que se leía: "¡llévense a URO!", por las iniciales del gobernador.
Con el respaldo de las tanquetas, la policía rompió las primeras tres barricadas, hasta el cruce de San Pablo, donde arrojó más agua a los colonos. Ahí tomó la decisión de dar vuelta a la derecha, para tratar de ingresar a la ciudad por la ribera del Río Atoyac, pues en los entronques de Viguera, Brenamiel y Santa Rosa los simpatizantes de la APPO habían atravesado tráileres e, inclusive, tenían en su poder un tanque de gas LP que amenazaban con quemar al paso de las tropas.
Al rodear las barricadas, el contingente policiaco se encontró, sin embargo, con dos tráileres más en las vías del tren, por lo que debió regresar, dar vuelta nuevamente para buscar una salida por la rivera, y entrar a una calle sin salida en la esquina de Pinos y Ferrocarril, en la colonia Pilar de la agencia municipal de Pueblo Nuevo.
Su avance desde ahí fue aún más difícil. Los colonos inconformes con la incursión les arrojaron piedras -inclusive con hondas-, bombas molotov y les dispararon cohetones con las bazukas hechizas. La respuesta, una y otra vez, fue el lanzamiento de gases lacrimógenos.
Ante ello, las fuerzas públicas se replegaron en dos ocasiones, y en ese ir y venir llegaron hasta el puente del Tecnológico, donde se dio uno de los dos enfrentamientos más fuertes.
A unas calles de ahí, donde se encuentra la agencia de la Pepsi, murió un profesor, del que hasta el momento se desconoce su identidad, y en ese lugar los vecinos recogieron casquillos de bala. En la refriega del puente del Tecnológico también falleció un menor de edad, del que tampoco se pudo confirmar su nombre.
Una vez que la policía traspuso dicho puente, una columna se trasladó hacia el sur de la ciudad y otra al centro. El primer contingente se dirigió al Parque del Amor, en el puente de Valerio Trujano, donde se produjo otro enfrentamiento y algunas versiones aseguraron que la ciudadanía habría tomado en rehenes a dos policías, y que uno más habría fallecido. Radio Educación reportó, poco antes de las 11 de la noche, que un hombre identificado como Isidro Ramírez y su hijo José Manuel fueron detenidos por la policía en ese parque.
La otra columna llegó a la barricada en el Canal 9 de televisión estatal, donde los brigadistas resistieron por casi dos horas, con piedras, cohetones y bombas molotov. Una prendió a un policía, mientras en la agresión con gases lacrimógenos, una granada le dio de lleno en el pecho al enfermero López Bernal, quien falleció por el impacto. Su cuerpo fue velado esta noche en esa barricada.
El profesor Fidel García murió apuñalado en el fraccionamiento Elsa, aunque el gobierno del estado aseguró que se trató de un asesinato "en una riña".
A las cuatro de la tarde, el tercer agrupamiento que se dirigió hacia el Centro Histórico recuperó la alcaldía -ubicada en la Plaza de la Danza, frente al templo de La Soledad- y se ubicó en tres de los accesos al Zócalo. Todavía humeaban seis autobuses incendiados en Símbolos Patrios y, antes de las seis, otros tres transportes urbanos utilizados para trasladar a los policías fueron quemados con gasolina.
Con el cambio de horario oscureció a las seis, y entonces arribó la marcha convocada por la APPO desde el monumento a Juárez, en la salida al Istmo, y ahí Flavio Sosa, integrante de la dirigencia provisional, pidió esperar 10 minutos para que la Secretaría de Gobernación diera una respuesta a una solicitud de diálogo. "No choquemos con la PFP. Vamos a esperar la respuesta, y si no tomaremos algunas acciones", expresó.
El plazo transcurrió sin respuesta positiva y, a las siete de la noche, una camioneta de la comisión de seguridad pasó por el zócalo para solicitar a los plantonistas reagruparse en Ciudad Universitaria.
A las 11 de la noche, finalmente, las tanquetas llegaron a la plaza principal de Oaxaca, después de una larga jornada violenta, pese a que el gobierno federal aseguró que la toma del estado sería pacífica, y a que el secretario de Gobernación, Carlos Abascal, había jurado por Dios que no habría represión en el estado.
Cuando llegaron las tanquetas al zócalo un policía preventivo agredió al fotógrafo Ezequiel Leyva, de La Jornada, al que derribó al piso y lo sometió con una bota en la pierna derecha para tratar de quitarle su cámara
Se da la mala onda que al igual que en el 68 de México se está persiguiendo a estudiantes y maestros como supuestos agitadores sistemáticamente. Todo estudiante está siendo sospechoso para las autoridades.
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Salud y libertad !!

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