Salvador Allende fue el presidente que intentó instaurar el socialismo en Chile por la vía democrática. Nació en 1908, en el seno de una familia de la alta clase media de Valparaíso: su abuelo fue médico y su padre abogado. Desde su época de estudiante en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, mostró su vocación por el servicio público. En 1929 integró el grupo político universitario Avance y en 1933, cuando se fundó el Partido Socialista de Chile, Allende, con 25 años de edad, fue su primer secretario regional.

médico, socialista y masón; poseía el perfil característico del político chileno progresista y laico de la primera mitad del siglo XX. Se tituló de médico cirujano y desde el comienzo de su carrera se dedicó a la medicina social, publicando diversos trabajos sobre salubridad pública. Ingresó muy joven a la masonería y perteneció a la famosa Logia Lautarina. Cuando ocurrió el Golpe de Estado, la masonería dio la espalda a Salvador Allende y a todos los colaboradores masones del Presidente, uno de los negados por la masonería fue el Dr. Edgardo Enríquez

el programa de gobierno de la Unidad Popular planteaba la realización de profundos cambios en la economía y en la sociedad chilena para construir, en una etapa de transición, las bases para llegar posteriormente a una sociedad socialista humanista

al examinar lo que en este sentido logró materializar dicho gobierno, se constata que los mayores avances ocurrieron en el campo del sistema productivo, donde la creación del Area de Propiedad Social representó un cambio significativo en la propiedad de los medios de producción. Se estima que a fines del gobierno de Allende, más del 50% del Producto Nacional Bruto era generado por esta área. Asimismo, fueron notables los cambios estructurales que se hicieron en la minería, en la agricultura y en ciertos servicios comerciales y financieros. También se obtuvo un gran éxito en la redistribución del ingreso nacional, que se hizo más equitativa a través de numerosas medidas económicas y sociales. En este sentido la participación de las remuneraciones de los trabajadores en el P.N.B. se elevó hasta un 59% en 1972. En la actualidad, con las políticas neoliberales aplicadas por la dictadura y por el gobierno de la Concertación llega apenas a un 33%

por el contrario, los cambios estructurales de tipo institucional que requerían un refrendamiento del Congreso Nacional, fueron obstaculizados por éste y sólo se lograron reformas débiles. Poco se avanzó en la reforma del Estado, del Poder Judicial, de las Fuerzas Armadas y en la regionalización del país. Los medios de comunicación siguieron en manos de la oposición y no se aplicaron enérgicas medidas contra el terrorismo y la especulación desatada por la derecha

recuperación de las riquezas básicas y control de los monopolios, uno de los aspectos fundamentales del programa del Gobierno Popular contemplaba la recuperación de las riquezas básicas del país, no sólo para captar los excedentes económicos que éstas producían y que se capitalizaban en el exterior, sino también para racionalizar la explotación y la conservación de los recursos naturales. A las empresas transnacionales y los monopolios nacionales que poseían dichos recursos sólo les interesaba maximizar las utilidades y no se preocupaban del deterioro ecológico que se producía tanto en el medio ambiente como en la salud de los trabajadores

la reforma agraria impulsada por la Unidad Popular no sólo se concretaba a la expropiación de los latifundios, sino que abordaba el problema agrario en su totalidad; comprendía políticas de crédito, asistencia técnica y vivendas para las cooperativas agrícolas y campesinas, los minifundios y los pequeños y medianos productores agrícolas; también abarcaba el fomento de las agroindustrias y la distribución de los productos del campo. Esta reforma seguía las líneas del Programa Básico de Gobierno de la Unidad Popular

en el caso de la Reforma Agraria, ésta se realizó conforme a la ley aprobada durante el gobierno anterior. Ya a fines de 1971 se habían expropiado 1.400 fundos con una superficie equivalente a 2,5 millones de hectáreas, en tanto que en el gobierno de Frei, en 6 años se habían afectado 1.400 fundos equivalentes a 3,5 millones de hectáreas. En 1972 el Estado controlaba el 35% de la tierra agrícola y proporcionaba el 20% de empleo en ese sector

el Gobierno de la Unidad Popular contempló en su Programa de Emergencia Habitacional de 1971 un fuerte impulso a la construcción de viviendas. Para 1971 se estableció una meta de iniciación de construcción de 79.250 viviendas, lográndose un cumplimiento de 73.009 viviendas, eso es, del 92% de la meta propuesta. Para 1972 se programó la iniciación de 58.000 viviendas por parte del sector público

contrasta la política de distribución del ingreso de la Unidad Popular con la llevada a cabo por la dictadura de Pinochet y la del Gobierno de la Concertación. Dichas políticas neoliberales han producido simultáneamente un enriquecimiento de los sectores minoritarios más ricos y un empobrecimiento de las grandes masas de la población

en efecto, si se hace un análisis de la distribución del ingreso nacional del período 1973-1991, se puede constatar que los salarios han perdido parte importante de su participación. El porcentaje de los asalariados en el PIB era, en promedio, en el trienio 1970-1972 de 49,7% y bajó a 34,5% en el trienio 1989-1991. Esto significa que la proporción que recibían los trabajadores remunerados se redujo en más. del 30%. Si además se considera que el número de trabajadores creció entre los dos periodos en 36,2%, las remuneraciones reales por persona han disminuido en más del 40%. Esto suele llamarse en forma alegre deuda social y aunque no se ha dado a conocer oficialmente el monto de la pérdida real de remuneraciones que han sufrido los trabajadores, según estimaciones preliminares muy gruesas hechas por algunos economistas se llegaría a una cifra superior a 3.600.000 millones de pesos. Más de 10 mil millones de dólares a la paridad del cambio en 1992. Sin embargo, si se quiere aplicar el verdadero concepto de deuda social, habría que agregar las reducciones que se han hecho en el presupuesto fiscal del gasto social, principalmente en educación, salud y vivienda. Si hacemos esto la cifra de 10 mil millones de dólares subiría notablemente

a obra más relevante de Salvador Allende como estadista fue, según destacados analistas nacionales y extranjeros, la nacionalización de las riquezas básicas del país, en especial, la de las empresas extranjeras de la Gran Minería del Cobre. Ella contó con el apoyo pleno de los partidos politicos, de los trabajadores y en general, de la opinion pública nacional, sin embargo a partir de la dictadura y los gobiernos de la concertación se ha intensificado la desnacionalización del cobre

ah, al gobierno de la señora Bachelet y a todos los gobiernos del arcoiris mentiroso, se le olvidó y se ha olvidado de SALVADOR ALLENDE

Fuentes: Memoria Chilena y "Salvador Allende - El politico, El Estadista", Max Nolff, economista y colaborador de Salvador Allende, Ediciones Documentas, Santiago de Chile, 1993