Danielle Bleitrach
Traducido por Juan Vivanco
Hay que acabar con el Estado de Israel y el sionismo
Si yo perteneciese a alguna organización seguramente no me atrevería a comprometer a sus miembros con esta posición, pero como ahora estoy libre de ataduras, afirmo que la única solución es suprimir el Estado de Israel, la entidad estatal que tan dañina está resultando para todos, para los palestinos, para Oriente Próximo, para los judíos de la región y los de todo el mundo. Ese Estado, pura creación colonial, mediante el cual, desde sus orígenes hasta hoy, los europeos y los occidentales hacen pagar el genocidio nazi a unos pueblos de Oriente Próximo que no tienen absolutamente nada que ver, es una monstruosidad moral y política.
Los que fueron embaucados con el sionismo, ¿tienen derecho a permanecer en la tierra que han convertido en suya? Eso dependerá de su capacidad de coexistencia y, durante cierto tiempo, de una vigilancia internacional, pero el sionismo y el Estado de Israel no tienen derecho a la supervivencia política. Hay que llamar al sionismo por su nombre: es una empresa colonial con la que las potencias occidentales trataron de quitarse de encima a los judíos que habían estado martirizando durante siglos, una manera de considerar a los judíos extranjeros en sus propios países, una superchería siniestra. El sionismo no es más que la prolongación del odio contra el capitán Dreyfus, la imposibilidad de tratar a un judío como a un ciudadano.
Todos los que, como yo, son conscientes del horror de lo que sucede en Palestina y la ignominia de un estado racista, teocrático, podemos y debemos proclamar nuestro rechazo a esa creación artificial. La relación de fuerzas internacional es tal que los imperialistas seguirán apoyando firmemente a su retoño sanguinario, pero el mundo cambia, las resistencias se desarrollan. Hay que contar con eso y no con los fanatismos. Es preciso dejarse de ambigüedades y decir que Israel, como Estado teocrático, basado en el derecho de sangre, creación colonial, debe desaparecer para dar origen a un Estado de todos los ciudadanos.
En Sudáfrica, un Estado racista basado en el apartheid debía desaparecer, lo cual sólo fue posible cuando los primeros ocupantes, los humillados, recuperaron sus derechos y además alcanzaron el poder tras unas elecciones. Es la solución que considero justa y debería traducirse en el regreso de los palestinos a su tierra.
A partir de entonces, gracias a Nelson Mandela, se fundó una nación nueva; lo cual no significa que no haya problemas, en especial económicos, y habrá que solucionarlos, pero el proceso está en marcha y ha implicado la denuncia del Estado del apartheid. Si los racistas de Suráfrica no están de acuerdo con esta realidad pueden irse, aunque ese no sea el fin perseguido… pues bien, los israelíes deben comprender que, lo mismo que con los racistas de Suráfrica, con ellos tampoco va a haber contemplaciones.
Por si fuera poco, Israel es una potencia nuclear —Francia tiene en ello una gran responsabilidad—, lo que supone un peligro para la región mucho más grave que la amenaza hipotética de Irán. Un Estado que obra como lo está haciendo Israel en la franja de Gaza y el Líbano es una amenaza terrible si tiene el arma nuclear.
Por estas dos razones políticas nuestra acción debe ir dirigida a acabar con el Estado de Israel y con el sionismo como un derecho al retorno mítico y mistificador.
Espero que este objetivo se plantee con claridad y nos pongamos como meta luchar contra ese Estado como hicimos contra el del apartheid, y denunciar a ese Estado nuclear ante el Consejo de Seguridad.
Lo afirmo ante todo como comunista no encuadrada en ningún partido, como ser humano, pero también en nombre de mis orígenes judíos. Como soy atea no puedo hablar en nombre de una comunidad religiosa, aunque otros, a menudo, me han metido en el mismo saco, pues para un antisemita un judío, ateo o creyente, es un judío y nada más. Con su estupidez me han enseñado lo que podía ser el racismo y siempre me opondré a ellos, pero precisamente en nombre de lo que he aprendido desde mi infancia, denuncio al Estado de Israel, al igual que reclamo para todos los seres humanos el derecho a disfrutar de la paz y la falta de discriminación. Este combate de toda la vida contra el racismo y el antisemitismo es lo que me impulsa a luchar contra el Estado de Israel como lo hice en su día contra Suráfrica, el Estado del apartheid. La única solución fue la restitución de una nación a Nelson Mandela. Ojalá en la tierra de Palestina y en todo Oriente Próximo aparezcan varios Nelson Mandela.
Comunicación personal de la autora. Danielle Bleitrach es profesora jubilada universitaria francesa.
Juan Vivanco es miembro de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción es copyleft y se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a la autora, al traductor, al revisor y la fuente.
Que se autoinmole ella, Israel tiene derecho a existir y a defenderse de la escoria árabe.
Buen articulo. El estado Israeli se esta aprovechando de su complicidad con la otra potencia mas peligrosa del mundo: E.E.U.U. Esto no es mera casualidad que ocurra cuando este ultimo pais esta casi instalado en territorio oriental despues de saquear a Irak. PArece algo in-creible que las instituciones de los derechos humanos no hayan aun pronunciado opinion alguna, los intereses creados(economicos por supuesto) son mas grandes que la conciencia social. Ademas, fijense en la beligerancia de los medios de comunicacion, manipulados y tergiversando la noticia y el hecho, acusando a cualquier circulo arabe-religioso de terroristas y culpables, echando en un mismo saco a millones de inocentes en la ignominia contra el mundo occidental como si el "mundo occidental" fuera la parte buena e inocente de todo este asunto, como si europa no tuviera nada que ver con la vergonzosa incrementacion de armamento militar que ha tenido Israel estas ultimas decadas para combatir a los palestinos.
la única escoria es Julián, Israel no tiene razón de ser...
vaya tontería. Sólo 300 muertos con tantas bombas que les han caido a los libaneses. Los palestinos sí que son en la actualidad ¨el pueblo elegido¨, pero no por Dios, sino por dos razas bien diferenciadas: los musulmanes listos que no les prestan otro apoyo que clérigos, 4 médicos y toneladas de armamento ligero y cohetes de mala calidad (no matan más judíos porque no pueden y no saben), y los progres tontos (esa raza que primero irá al paredón si ganan los primeros en occidente) que los han apadrinado (parece que los de Darfur, Etiopía o los saharauis etc no han merecido ese honor).
Los libaneses (incluidos los cristianos, que son los que REALMENTE han creado la riqueza en ese país) son rehenes de los hijoputas de Hezzbollá 8o como cojones se llamen) que les han metido la guerra dentro a base de provocaciones. Los judíos estan 50 años luchando contra un montón de hijoputas que les han jodido desde el primer momento y no se andan con paños calientes, no como el dao por culo de Zapatero.