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22 Junio 2006

SAM HAMILL: "EL POETA QUE LE DIJO NO A LA CASA BLANCA"

por ESTEBAN MOORE

“Sam Hamill, ha alcanzado la categoría de Tesoro Nacional,
a pesar de que a él esta idea lo disgusta.”
Jim Harrison

Sam Hamill, caucásico, de peso y estatura mediana, ojos claros, no puede ser considerado un norteamericano promedio: es poeta, traductor, crítico literario y docente. Este hombre que por amor a Basho decidió aprender su lengua y que vivió en el Japón durante cinco años, donde además abrazó el pensamiento budista, fue conmocionado una mañana del 2003 cuando abrió su casilla de correo y halló entre su correspondencia un sobre dirigido a él en cuyo margen izquierdo se destacaba la leyenda: The White House. En su interior había una invitación de la primera dama de los Estados Unidos de Norteamérica, Laura Bush, que lo invitaba a participar de una mesa redonda para exponer sobre poesía norteamericana en la Casa Blanca.
Ese día, Hamill recuerda, “me dirigí a Copper Canyon Press”, la editorial sin fines de lucro, dedicada exclusivamente a la publicación de libros de poesía que fundó y dirigió durante más de tres décadas hasta convertirla en la preferida de algunos de los más prestigiosos poetas de su país como W.S. Merwin y Hayden Carruth. Pero, le fue imposible concentrarse en sus tareas. Esta invitación lo desestabilizaba emocionalmente. La noche anterior había estado leyendo en Internet una serie de artículos que analizaban los planes de Bush para devastar a Iraq en un futuro cercano con bombardeos masivos.
Por la noche, Hamill, frente a una botella de vino, decidió junto a su esposa, Gray Foster, revisitar su pasado. Conversaron largamente de varias experiencias de su vida. El poeta recordó la ocasión cuando durante la guerra de Vietnam se convirtió en objetor de conciencia, las lecturas de poemas realizadas con el auspicio de la organización de Veteranos de Vietnam contra la guerra, su participación en los 60 en la campaña por los derechos civiles, las campañas políticas de 1968 cuando apoyó a Eugene McCarthy y él mismo fue candidato a la legislatura estatal de California y más que nada unas palabras de un pequeño monje japonés, su maestro Zen, quien en una oportunidad le dijo: “Debes enfrentar la vida como si ya estuvieras muerto.”
Él sabía qué decisión iba a tomar respecto de esta invitación; llamó a la secretaria de la primera dama informándole que no asistiría a la mesa redonda. No obstante, aún desconocía el modo en que la haría pública, pues imaginaba las consecuencias que ésta podría desencadenar sobre la editorial a la que dedicó buena parte de su vida. Habló por teléfono con William S. Merwin y con Hayden Carruth (este último tiene alguna experiencia al respecto ya que había rechazado una invitación similar del ex presidente Clinton) y al día siguiente redactó una carta dirigida a sus amigos y colegas.
En ella les solicitaba que cada uno de ellos se expresara a favor de la verdadera conciencia cívica de su país y firmaran un petitorio contra una guerra que destruiría a un pequeño país que no tenía relación alguna con los atentados del 11 de septiembre. Asimismo, los urgía a colaborar para declarar el 12 de febrero como el día de la poesía contra la guerra.
La carta, que no fue difundida por la prensa, fue enviada a alrededor de cuarenta poetas. La respuesta fue masiva. Los miles de mensajes electrónicos que comenzaron a llegar inundaron su servidor. Él relata que debieron recurrir a Emily Warn, una poeta que trabaja en Microsoft, en busca de ayuda. Ella los contactó con el proyecto Alchemy, una organización que brinda ayuda a instituciones sin fines de lucro; junto a ellos encontraron la forma para continuar recibiendo la marea de mensajes, y también crearon rápidamente un foro Poetas contra la Guerra.
Los poetas comenzaron a enviarles poemas contra la guerra, en pocos días recibieron 12.000 poemas escritos por 11.000 poetas. Copiaron los poemas en papel, la pila de hojas medía cerca de dos metros de altura, convirtiéndose en la antología temática más extensa de la historia literaria.
En compañía de William S. Merwin, Terry Tempest Williams y Peter Lewis, los entregaron al Congreso. Las cajas conteniéndolos fueron recibidas por diputados que no estaban de acuerdo con las decisiones del poder ejecutivo acerca de la guerra en Irak. Desde entonces, muchos de estos poemas no han dejado de ser citados en diferentes sesiones legislativas en Washington en las que se tratan temas relacionados con la guerra, y en los parlamentos del Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, España y Japón, razón por la cual muchos de ellos han sido traducidos a varios idiomas.
El 17 de febrero, en medio de la tormenta más grande de los últimos años que se recuerde en Nueva York, más de 3000 personas se reunieron en el Lincoln Center para escuchar a los poetas leer Poemas no aptos para la Casa Blanca.
Posteriormente, con la ayuda de veinticinco editores, Hamill y Sally Anderson seleccionaron 200 poemas representativos entre los 12.000 recibidos. Entre ellos, poemas de: Robert Aitken, Francisco X. Alarcón, Willis Barnstone, Robert Bly, Hayden Carruth, Robert Creeley, Martín Espada, Lawrence Ferlinghetti, Tess Gallagher, Joy Harjo, Galway Kinnell, Ursula K. Le Guin, Robert Pinsky, Jerome Rothenberg, Arthur Sze, Anne Waldman y C.K. Williams, sólo para mencionar algunos nombres.
La antología se convirtió para la editorial Nation Books en un verdadero best seller: en pocos días se vendieron cerca de 50.000 ejemplares. La poesía y los poetas tenían algo que decir respecto de las políticas exteriores del gobierno norteamericano. En esos días la poesía fue tema obligado de los medios y muchos poetas pudieron reevaluar los fines de su oficio. Cientos de poetas jóvenes influenciados por el rap, la performance y la cultura televisiva, quienes evitaban escribir acerca de temas políticos y sociales, hoy piensan distinto al respecto.
Estos hechos le dieron a Hamill la oportunidad para extender las actividades de Poetas contra la guerra en distintos países. Sin embargo, toda decisión que no sea aceptada por el poder tiene sus costos.
Las presiones políticas comenzaron a crecer en intensidad. El New York Times y el Wall Street Journal publicaron artículos en los que fue atacado personalmente por periodistas cercanos a la administración republicana, los comentaristas televisivos denostaban su independencia política. Entonces, el directorio de la editorial que él había fundado, Copper Canyon Press, le solicitó, por el bien de la misma, la renuncia a su cargo.
Este proceso de hostigamiento duró cerca de un año, hasta que en una reunión de directorio se impuso una mayoría que lo despidió. Le ofrecieron una indemnización siempre y cuando él firmara un acuerdo en el que se comprometía a no hablar en el futuro de la editorial y a no mencionar las presiones de las que fue objeto; asimismo, fue despedido de su cargo como director del Port Townsend Writers’ Conference. Los grandes medios de prensa habían ganado su batalla contra un poeta independiente que regresó a su casa desempleado pero no desocupado.
Hamill continuó trabajando en su proyecto de Poetas contra la Guerra, escribiendo poesía y releyendo las pruebas de imprenta de su nueva traducción al inglés del Tao Te King de Lao Tzu y de Almost Paradise, una selección de sus poemas y traducciones publicadas recientemente.
En la actualidad descansa en Buenos Aires mientras le da nueva forma a un viejo proyecto, la edición de una antología contemporánea de la poesía latinoamericana.

Sam Hamill
Poemas

Versiones, Esteban Moore,
Traducidos en colaboración con el autor.
Buenos Aires, 2006.

Las redes

En algún sitio alguien
a la orilla del mar
al calor de una pequeña hoguera
está desenredando
las pesadas redes del deseo.

Trabaja despacio, sus dedos sangran,
su mente a un tiempo y a medias,
piensa....... escucha........
sabiendo que sólo el mar alimentará su sed.

El don de lenguas

Todo aquello que hurto, lo doy.
Una vez, rodeado de pinos tan altos
como estos,
la misma luna creciente deslizándose, suave,
a través de la altura,
yo estaba sentado, acurrucado sobre mis rodillas,
en compañía de un amigo, fumando, bebiendo té,
intercambiando historias de coyotes y mentiras.

Él me dijo algo acerca de las palabras,
que cada una de ellas es un nombre,
y que cada nombre es el de Dios.
Yo que no tengo ningún dios
permanecí sentado en la vastedad del vacío,
tan callado como podía en el silencio.
Un sendero que puede ser nominado no es el sendero.
Cada una de las palabras refleja
el Espíritu que no puede ser nombrado.
Cada palabra un don, su valor en exacta proporción
al espíritu en que ésta es entregada.

Así habladas, estas palabras que entrego en este instante
por medio del chino antiguo de Lao Tzu,
fueron robadas veinticinco siglos más tarde
por este un humilde ladrón.
La Palabra es sólo evidencia de lo real:
en la lengua hopi no hay ballenas;
en el inglés norteamericano no existe el Cuarto Mundo.

El ganado de Dresden

Ah, las ruinas del corazón humano.
un granero envuelto en llamas,
una catedral bombardeada,

las sombras de formas casi humanas
caen, se levantan, se deslizan,
silenciosamente se turnan
para entrar alternativamente
en la oscuridad o en la luz_ Napoleón
o los eslavos que murieron
a lo largo del agonizante Elba.

Las viejas manos azules de mármol
del albañil colocaron piedra sobre piedra,
y las manos sangrientas de los amargos

las hicieron añicos.
Nos condujeron por las calles
como ganado. Lloramos

pero nadie acudió. Una cosa
es amar a otro ser humano,
otra saber

y recordar
como murió lo bello.

Montañas y ríos sin fin

Luego de hacer el amor, somos como ríos
que descienden de la cima de las altas cumbres.

Permanecemos en la quietud, nos movemos
tranquilos en la profundidad del peligro_

dos ríos penetrando el océano
serenos, como si nada tuviera importancia:

sosegadamente, pero con gran energía
confluyendo en las aguas cada vez más profundas.

Discurso ante la asamblea legislativa, 2003.

Nunca he estado en Jerusalén,
sin embargo Shirley habla de las bombas.
No tengo ningún dios, pero he visto a los niños orando
para que todo esto llegue a su fin. Ellos le rezan a diferentes dioses.
Nuevamente las noticias son todas viejas noticias, que se repiten
igual que los vicios, el tabaco barato, la mentira social.

Los niños ha visto tanta muerte
que ésta ha perdido su significado.
Ellos hacen la cola para recibir su pan.
Ellos hacen la cola para obtener un poco de agua.
Sus ojos, negras lunas reflejando el vacío.
Los hemos visto mil veces.

En unos momentos hablará el presidente.
Él tendrá algo que decir acerca de las bombas,
La libertad, y nuestra modo de vida.
Yo apagaré el televisor. Siempre lo hago.
No puedo mirarlo. No soporto los monumentos en sus ojos.

La flor de la orquídea

En el instante en que me pregunto
si la orquídea va a morir
ella florece

y no puedo explicar la emoción
en mi corazón, ni por qué tanto placer
proviene de ese pequeño capullo
en el extremo de un delgado tallo,
de esa pequeña flor
sanguínea roja dorada

abriéndose en el apogeo del verano
pequeña, perfecta en su plenitud.

Incluso para un poeta
de cabellos blancos y rostro curtido,
ella es en su pureza, erótica,

pistilo y estambre, polen,
rocío del mundo, una cucharada
de tierra y de agua.

Ella es erótica
porque en el corazón del nacimiento
la muerte afirma su existencia,

y el efecto dramático de los viejos prismas luminosos
del alba, allí en las húmedas ramas del cedro,

profundísimo misterio
mientras lavo la vajilla al atardecer
o bromeo con mi esposa,

quien a cada momento se vuelve más bella
simplemente porque uno de nosotros ha de morir.

Esteban Moore:(Argentina 1952). Poeta, traductor y periodista

Sam Hamill: (1943) Poeta, traductor, editor y docente. En su bibliografía destacan 14 libros de poemas. Algunos títulos: "Almost Paradice" (Casi el Paraíso); "Selected Poems & Translation: Destination Zero (Sin destino)
También es autor de tres volúmenes de ensayos. "At Home in the World" (El mundo es mi hogar); "Basho's Ghost" (El fantasma de Basho) y "A Poets work, the other side of Poetry (La tarea del poeta:el otro aspecto de la poesía).
Con más de dos docenas de volúmenes que ha traducido.
Posee diversos premios y distinciones. Fundador y editor de Copper Canyon Press, reconocida editorial, una de las más destacadas de USA. Con un fondo editorial de más de 300 títulos.
En 2003 fundó Poets Against Award (Poetas contra la guerra).
Su obra ha sido traducida a más de una veintena de idiomas.

Tomado de Malabia: Arte, cultura y sociedad

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Mejillones, Chile
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Aquí me dieron un año que no es el año por que de seguro no hay año para mí, nací en 1933. Soy, quién soy, mis amigos me dicen "Garabato", aunque a mi abuelo le decían igual, él nació en 1886... se fue a los 98 años, fumaba, se peinaba su único pelo en medio de su calva y miraba a las muchachas en la plaza... se fumó su cigarrito, un vasito de vino y ah La Piojillo es un pueblo salitrero fantasma, allí ejercio las labores del sexo la tía de La Reina Isabel, esa que cantaba rancheras... El guajache es un pelícano que pasa cagando de tanto comer pescado... chao...no va más. Bueno, voy a mi macoña...

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